Ya no quedan parejas de guincho, águila pescadora también conocida como halieto, que pertenece a la familia de Pandionidae, en las islas de Lanzarote y Fuerteventura. Así lo indican los últimos estudios publicados sobre el ave. Tal es la situación de esta especie, que la Viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias ha decidido cambiar su consideración de 'vulnerable' a 'en peligro de extinción'. 

Según ha informado Diario de Lanzarote, a mitad del siglo XX, unas 50 parejas de guincho habitaban en Canarias. Hace diez años lo hacían unas 14 repartidas en Lanzarote, Tenerife, La Gomera y El Hierro, así como en el islote de Alegranza, que pertenece al archipiélago Chinijo, ubicado al norte de Lanzarote.

Tras los seguimientos efectuados en 2013, 2014 y 2015 no se pudo comprobar la cría de esta especie en El Hierro y Lanzarote. Mientras, en la temporada de cría del año pasado, “únicamente se constató la presencia de parejas territoriales en las islas de La Gomera y Tenerife, y en el sector del Archipiélago que abarca la isla de La Graciosa e islotes al norte de Lanzarote”, según los estudios.

Bajo este marco, la Viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias prepara un decreto para cambiar la consideración de esta ave, dentro del Catálogo de Especies Protegidas de Canarias, de vulnerable a en peligro de extinción.

De acuerdo con el texto del decreto, el declive de la población del guincho, a lo largo de la última década, "presenta un ritmo que llega a alcanzar el 50% en menos de diez años”. Así, en el último año solo se han detectado parejas de esta águila pescadora en los islotes del Norte de Lanzarote y en las localidades de Alajeró (La Gomera) y Teno (Tenerife), donde se reprodujeron tres pollos, aunque uno murió a los pocos días por desnutrición.

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Guincho | Foto: Canarias 7

A este respecto, el decreto reza: “Este bajo número de efectivos unido a la alta tasa de mortalidad de los juveniles conlleva que el núcleo reproductor canario se encuentre hoy en una situación prácticamente al borde de su extinción”. “A la vista de la regresión experimentada por la especie, su supervivencia es poco probable si los factores causales de su actual situación siguen actuando”, agrega.

Amenazas

Las principales amenazas para esta especie son las molestias en las zonas de cría, generadas por las embarcaciones de recreo y motos de agua; la pesca desde la orilla en enclaves próximos a los nidos; o los disturbios provocados por los excursionistas.

En los últimos años se ha observado que estas aves eligen enclaves de cría alejadas de caminos y pistas, así como de los acandilados a baja altura, mostrando una clara preferencia por emplazamientos altos, probablemente para evitar la presencia de los humanos y su impacto.