Las personas que visitaron el museo del Parque Nacional del Gran Cañón (Arizona, EE.UU.), entre los años 2000 y 2018, podrían haber estado expuestas a radiación por uranio.

Según ha informado TravelMole, Elston Stephenson, gerente de salud y seguridad del parque, denunció que se almacenaron en el museo tres recipientes con uranio durante casi dos décadas, ya que no fueron retirados hasta el año pasado, poniendo en peligro la salud de los visitantes y empleados.  

De hecho, envió un correo electrónico a todos los empleados alertándoles de que si estuvieron en el “Edificio de Colecciones del Museo entre el año 2000 y el 18 de junio de 2018” estuvieron, probablemente, expuestos al uranio. 

También se puntualiza que “esto no significa” que la persona esté “de alguna manera contaminada o que vaya a tener problemas de salud”. “Por ley se supone que debemos decírselo”, concluye la misiva.

En la actualidad, el Servicio de Parques Nacionales está investigando, junto con la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional y el Departamento de Salud de Arizona, la denuncia de Stephenson. A su vez, se insistió en que, en estos momentos, “no hay ningún riesgo para el público o empleados del Parque”.

En este sentido, Emily Davis, especialista en asuntos públicos del Gran Cañón, destacó que en una revisión reciente del edificio del museo solo se detectó radiación "de fondo", que es natural en el área y está por debajo de los umbrales peligrosos para la salud.

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