El subarrendamiento ilegal mediante la plataforma Airbnb se está convirtiendo en una práctica muy extendida en la ciudad de Barcelona. La alta demanda de alojamiento en la Ciudad Condal está desatando la picaresca de algunos que han encontrado en el boom turístico el mejor método para hacer negocios.

El último caso que se ha hecho público es el de Alexis Gullón, un propietario que arrendaba su dúplex en el barrio del Raval por 1.200 euros al mes y descubrió que su inquilino lo realquilaba ilegalmente. El arrendatario instaló tres literas en el comedor y ofrecía estancia a través de Airbnb a un precio de 500 euros la noche para grupos de 14 personas.

Gullón ha denunciado su caso en la emisora Rac-1 porque cree que “nadie te ayuda, ni Airbnb, ni el Ayuntamiento”.

Al contrario del caso de Montserrat Pérez, que tuvo que recurrir a ocupar su propia vivienda, en este caso la situación se ha resuelto puesto que el inquilino no quería recibir denuncia. Sin embargo, tal y como ocurría en el caso anterior, se comprueba que no se trata de un suceso puntual, ya que el mismo propietario ofrecía en el portal pisos en Milán, Francia y otros tres en Barcelona. Además, también presentaba un perfil similar: “se llamaba Patrick, eslovaco, venía de EE.UU., era profesor de inglés y tenía una nómina”.