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El CEO del grupo Ryanair, Michael O'Leary, ha lanzado una dura advertencia sobre el alarmante incremento de pasajeros agresivos y ebrios, una situación que afecta la operativa diaria de la aerolínea.
En declaraciones al diario The Times, criticó que los bares de los aeropuertos sirvan alcohol desde las cinco de la mañana, señalando que la combinación de bebidas y el consumo de drogas está generando un entorno peligroso. Según el directivo, la frecuencia de los incidentes ha escalado drásticamente. "Hace diez años, quizás teníamos un desvío de vuelo por semana; ahora diría que tenemos casi uno al día", ha explicado.
Para atajar este problema, el líder de la compañía irlandesa propone implementar medidas estrictas en las terminales antes del embarque, como limitar el consumo a un máximo de dos bebidas por pasajero, una restricción que se controlaría mediante el escaneo de las tarjetas de embarque. O'Leary argumenta que, mientras las aerolíneas deben lidiar con las consecuencias del comportamiento violento en el aire, son los aeropuertos los que se benefician económicamente de la venta irresponsable de alcohol.
Esta iniciativa se suma a las políticas de mano dura que Ryanair ya ha empezado a aplicar, como la imposición de multas de 500 euros a aquellos viajeros cuyo comportamiento inapropiado derive en su expulsión del avión.





