El Gobierno de Estados Unidos se muestra abierto a una nueva fase de concentración en el sector aéreo, en un contexto marcado por el aumento de los costes operativos, especialmente el combustible. Desde el Departamento de Transporte considera que aún existe margen para fusiones entre compañías, aunque estas operaciones estarán sujetas a estrictas condiciones regulatorias.

El secretario de Transporte, Sean Duffy, ha señalado que posibles integraciones entre grandes aerolíneas podrían ser viables siempre que no perjudiquen a los consumidores ni a la competencia. En ese sentido, ha advertido de que cualquier operación requeriría la cesión de activos y la evaluación conjunta de las autoridades de Competencia.

Según informa Travel Weekly, el repunte de los precios del combustible está reactivando las previsiones de concentración en la industria, tal y como ocurrió en la década pasada. Entre 2010 y 2013 se produjeron grandes movimientos corporativos, como la compra de Northwest por Delta, la fusión de United con Continental o la integración de US Airways en American Airlines.

El escenario actual también refleja tensiones en varias aerolíneas. Spirit se encuentra en proceso de bancarrota bajo el Capítulo 11, mientras que compañías como JetBlue o Frontier continúan registrando pérdidas en el periodo posterior a la pandemia. En paralelo, Allegiant avanza en la adquisición de Sun Country, ya aprobada por el Departamento de Justicia, aunque pendiente del visto bueno final del Departamento de Transporte.

En este contexto, el sector no descarta nuevos movimientos corporativos a corto o medio plazo. De hecho, algunas informaciones apuntan a que JetBlue estaría explorando posibles operaciones con grandes grupos como United, Alaska Air o Southwest, en un mercado que podría entrar en una nueva etapa de reconfiguración.