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Las aerolíneas europeas se plantan ante Bruselas y demandarán a la Comisión Europea para que retrase o elimine la obligación de utilizar combustible sostenible de aviación —conocido como SAF, por sus siglas en inglés—, cuya incorporación está prevista a partir de 2030 de forma paulatina. Estas empresas argumentan que a día de hoy no existe suficiente producción disponible y que sus altos costes crearían una brecha de precio y encarecerían los vuelos de forma importante.
El SAF se mezcla con el queroseno y reduce la huella de carbono de los aviones, pero, según las aerolíneas, la Comisión Europea ha previsto tramos con porcentajes de sustitución del queroseno por SAF que resultan inviables, dado el exiguo volumen de producción que existe a menos de cuatro años de la implantación de la medida. Según fuentes del sector, el sobrecoste podría disparar el precio de los billetes y frenar la recuperación del tráfico aéreo que tanto ha costado consolidar tras la debacle de la pandemia.
Según informa Merca2, Bruselas destina 2.900 millones de euros a impulsar la producción de combustibles sostenibles, pero el sector aéreo entiende que la cantidad es insuficiente, toda vez que los objetivos fijados por la normativa europea apuntan a un 20% de uso de SAF en 2035.
No es la primera vez que las aerolíneas muestran su malestar por la imposición de este combustible que reduce la huella de carbono de las aeronaves. En España, hace dos años, la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) pidió al Gobierno de España que impulsara cuanto antes los incentivos para desarrollar la producción de SAF, ayudas que abaratarían el precio del combustible sostenible. Pedían al Estado que se implicara para suplir la falta de implicación europea.
Además, en 2023, el grupo de aerolíneas IAG, matriz de Iberia y British Airways entre otras, anunciaba una megainversión de 900 millones de euros para la adquisición de SAF en Reino Unido y Estados Unidos, ya que en España no se producía.



