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Chichén Itzá, uno de los principales sitios arqueológicos mayas e importante motor económico de la península de Yucatán (México), se mantiene cerrado a las visitas por desavenencias entre los artesanos que venden sus mercancías en la zona y las autoridades. En el centro de desencuentro está la apertura del nuevo Centro de Atención a Visitantes (Catvi), que sustituye al anterior, cerrado el 18 de mayo. La nueva instalación se construyó junto al Museo del Sitio como parte de la infraestructura vinculada al proyecto del Tren Maya y es rechazada por los artesanos.
Los artesanos se manifiestan en el enclave, exigiendo la reapertura del antiguo centro. Pero estas protestas no gustan al gobierno federal, que anuncia acciones penales contra los líderes del movimiento por tomar las instalaciones y permitir la entrada libre al lugar durante las movilizaciones. Las denuncias implican cargos por daños a la propiedad federal y pérdidas patrimoniales por el acceso libre no autorizado. Los manifestantes arguyen que la protesta permanece en la entrada del Catvi, por lo que la suspensión de operaciones es una decisión del gobiermo.
Dos rondas de negociaciones no han servido para desbloquear esta situación. Durante la última reunión, los representantes de la comunidad presentaron actas de la asamblea respaldadas por más de 3.900 firmas para mostrar la oposición local al nuevo modelo operativo. Acusaron a las autoridades de intentar imponer el proyecto sin proporcionar documentación formal sobre sus condiciones operativas, informa Riviera Maya News.
El rechazo al nuevo Centro de Visitantes por parte de los artesanos se justifica en que este podría forzar el desplazamiento de algunos de ellos fuera la zona arqueológica. Además, solicitan créditos de producción y apoyo financiero para equipar los puestos dentro del Catvi. También exigen que el nuevo complejo cuente con servicios adecuados de teléfono e internet para pagos electrónicos. Mientras tanto, una de las Siete Nuevas Maravillas del Mundo permanece cerrada al público.




