Kiel es uno de los principales puertos de cruceros de Alemania, pasando por él en 2025 más de un millón de pasajeros. Esta cantidad de tráfico supone todo un desafío para la Policía Federal y los agentes de aduanas, encargados de comprobar que, entre los equipajes que portan los viajeros consigo, no lleguen productos prohibidos.

Según han desvelado responsables de estas revisiones a la cadena NDR, cuando atracan los grandes buques, se dispara el trabajo y se pueden llegar a localizar objetos de contrabando de lo más peculiares, incluso en las mochilas de los más pequeños.

Los más populares, sin duda, son los cigarrillos, comprados a un precio mucho más económico en el extranjero. Si bien está permitido que los turistas porten un cartón (200 cigarros) con ellos, son muchos los viajeros que exceden esta cantidad. Por cada tabaco adicional deben abonar 19 céntimos; si no, le son requisados.

Los funcionarios desvelan que, más allá del tabaco, son también comunes las infracciones a la Convención de Washington sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), pues muchos pasajeros llevan consigo salami de carne de ballena, especialmente desde los cruceros procedentes de Noruega. En este país, el consumo de carne de ballena está permitido, pero no su importación a la Unión Europea.

Otros de los objetos requisados son pinturas y láminas artísticas que incluso se pueden comprar a bordo del barco, pero que son obligatorias de declarar si cuestan más de 430 euros, algo que ocurre con mucha frecuencia, según explican los agentes.

Añadir Tourinews como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora