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Sentado en una parada de bus, me he puesto a pensar en frases que he escuchado del equipo de Housekeeping. Unos lo llaman Pisos, otros “el de limpieza” o hasta “el de la gobernanta”. Los que trabajamos en hoteles tenemos ideas sobre el departamento y los que no, por lo menos, entendemos conceptos básicos (hay camareras de piso, limpian el hotel, hay un jefe o jefa y supervisores en algunos casos, etc.). Pero todo esto va mucho más allá…
He terminado mis primeras semanas en una rotación que me ha llevado a este equipo. He podido entender mejor los repartos de habitaciones, la gestión del personal, procedimientos de entrada y salida de una habitación, supervisión con las subgobernantas y muchos detalles más a tener en cuenta. Los hoteleros más expertos en el tema dirán ahora: “Mira el practicante este, ¿qué se cree haciendo un artículo de un departamento en el que solo ha estado unos días?”. Puede que tengan razón, pero lean primero y, si me falta algo, compartan sus comentarios (al final lo hago todo por aprender y me gusta ver sus reflexiones).
Por muy bonito que queramos venderlo, es un departamento duro y nadie puede negarlo. Mi madre fue camarera, como muchos otros migrantes, en un hotel del sur de Tenerife. Si bien la trataron bien, en ese momento estaban acostumbradas a llevar hasta 30 habitaciones por camarera entre entradas y clientes. Calculen ustedes cuánto tiempo tenía mi madre para comer; mejor se lo digo yo: 5 minutos. Solo le daba tiempo a bajar a por una loncha de jamón al comedor y meterla en el delantal para comérsela luego mientras limpiaba.
¿Cómo esperan que yo no sienta cariño por las camareras de piso si me he criado con este tipo de historias? Mujeres sacrificadas, dejándose la espalda por hacer una cama perfecta por la que pueda rodar una moneda… Por suerte, las cosas han cambiado y mis impresiones en estas experiencias operativas son muy positivas (tanto por parte del equipo como de las empresas que, por lo menos las que he visto, se han actualizado).
Lo mismo he de alabar a las subgobernantas y gobernantas que se rompen la cabeza para cuadrar los turnos o el reparto. Que limpian todo lo que encuentran, saludan con una sonrisa y les queda ánimo para levantar la moral del personal.
Como practicante, la verdad es que estoy agradecido. Tanto en este como en otros hoteles en los que he estado, el personal de pisos siempre ha sido muy atento con nosotros. Enseñar con cariño es difícil cuando se tiene un trabajo tan demandante. Por suerte, he encontrado equipos buenos que así lo demuestran. Si bien se escuchan historias no tan positivas, no voy a hablar en boca de otros.
Un departamento que, al menos en donde he estado y estoy, está compuesto en su mayoría por migrantes. No hace falta que venga el papa para recordarnos esto. Mujeres y hombres que luchan para que otros podamos disfrutar cómodamente. Es de respetar en mayúsculas. Ojalá se siga poniendo de moda el dejar la habitación recogida con una notita de agradecimiento por su buen hacer.
De todas formas, si usted trabaja en este campo y hoy no se lo han dicho, se lo digo yo: GRACIAS. Como dicen, su trabajo no se ve, pero se nota. Son, como diría Jacopo Mossio, el clavo detrás del cuadro. Sujetando con fuerza, pero sin ser vistos.
Ánimo a todos en este verano caluroso que nos viene por delante. Espero poder seguir aprendiendo de ustedes con cariño, sabiendo que valen tanto como cualquier director o jefe de departamento. No menosprecien su trabajo.
*Cristo González es un profesional turístico, actualmente cursando máster en Dirección de Empresas de Turismo (Dirección Hotelera) y otro en Gestión de Eventos, Protocolo y Turismo de Negocios



