En los últimos días han aparecido noticias sobre el seguimiento científico de la actividad del Teide en Tenerife. Nada nuevo en realidad. En territorios volcánicos, la monitorización constante forma parte de la normalidad y del trabajo de prevención.

Pero esto abre un debate interesante para el turismo. Cuando un destino comunica que está preparado ante posibles riesgos naturales —volcanes, incendios, fenómenos climáticos— pueden pasar dos cosas:

  • Por un lado, genera respeto y confianza. Significa que existe planificación, protocolos y coordinación entre científicos, autoridades y el sector turístico.
  • Por otro lado, algunas voces temen que comunicar estos temas pueda generar inquietud entre los visitantes.

Ahí aparece un equilibrio delicado para los destinos turísticos. La preparación visible transmite seguridad… ¿O puede interpretarse como una señal de riesgo?

En lugares con una naturaleza tan poderosa y única como el Parque Nacional del Teide, la prevención y la gestión forman parte de la realidad del territorio. Quizá la cuestión no sea si existe riesgo —porque la naturaleza siempre lo tiene—, sino cómo lo comunicamos.

Me interesa mucho conocer la visión del sector: ¿Creéis que mostrar preparación y planes claros fortalece la confianza en un destino turístico, o puede generar preocupación innecesaria?

 

*Irene Preusser es consultora en turismo y especialista en contratación hotelera. Es la fundadora de The Preusser Company.