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El grupo Lufthansa ha decidido sacrificar una de sus filiales para hacer frente a las pérdidas financieras, derivadas del aumento del precio del combustible por la guerra en Oriente Próximo, así como por los sucesivos conflictos laborales.
El holding ha decidido cerrar la aerolínea regional Lufthansa CityLine, cuyos 27 aviones —12 CRJ (Canadair Regional Jet), 12 Airbus A319 y 3 Airbus A321 de carga—dejaron de volar el pasado 18 de abril. Aseveran que la empresa acumulaba pérdidas y que sus aviones Canadair CRJ están llegando al final de su vida útil y tienen "costes operativos relativamente altos".
Esta no es la única medida de recorte del grupo, que también reducirá sus programas de larga distancia con la retirada de seis aviones a finales de verano. En concreto, abandonarán la flota en octubre cuatro Airbus A340-600 y dos Boeing 747-400, retirando "aeronaves particularmente ineficientes".
En el próximo programa de vuelos de invierno 2026/27, se dará el tercer paso con una reducción de la capacidad de la marca principal Lufthansa, con la retirada de cinco aeronaves.
Till Streichert, director financiero del Grupo Lufthansa, ha aseverado que se trata de un paquete de medidas "inevitable" ante el fuerte aumento del precio del queroseno y la inestabilidad geopolítica. "En este sentido, ya habíamos contemplado la posible retirada de CityLine de nuestro programa como parte de nuestro desarrollo estratégico, independientemente de la actual crisis geopolítica. La crisis actual nos obliga ahora a implementar esta medida antes de lo previsto", ha explicado.




