El puente Nichupté de Cancún (México), inaugurado el pasado 2 de mayo por la presidenta Claudia Sheinbaum, se ha visto envuelto en una polémica después de que el ingeniero civil Wilberth Esquivel difundiera imágenes de varios soportes metálicos instalados bajo distintos tramos de la estructura elevada, por lo que los medios de comunicación han comenzado a rumorear que la infraestructura ha tenido que ser apuntalada de emergencia. Según el experto, algunos segmentos del viaducto presentarían ligeras deformaciones o desniveles que podrían estar relacionados con asentamientos diferenciales en las pilas laterales.

Las imágenes se viralizaron rápidamente en redes sociales y alimentaron las dudas sobre la estabilidad de una infraestructura considerada estratégica para la movilidad turística de Quintana Roo. El puente, de 11,2 kilómetros, reducirá el tiempo de traslado entre Cancún y la zona hotelera de más de 2 horas a apenas 10 minutos y está diseñado para beneficiar tanto a residentes como a los más de 20 millones de turistas que recibe la zona cada año.

Tras la polémica, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) ha negado que existan “apuntalamientos de emergencia” y aseguró que las estructuras metálicas visibles forman parte del diseño original de la obra. Según explica el Gobierno mexicano, los elementos fueron incorporados debido a las características kársticas del subsuelo y buscan mejorar la distribución de cargas y evitar desplazamientos en los apoyos del puente.

La SICT sostiene además que la infraestructura fue sometida antes de su apertura a pruebas de carga estáticas y dinámicas, incluyendo circulación de vehículos pesados, maniobras de frenado e impactos controlados, sin detectarse deformaciones fuera de los parámetros previstos. La dependencia añadió que mantiene un monitoreo topográfico diario para supervisar el comportamiento estructural del viaducto.

Considerado el segundo puente más largo de Latinoamérica sobre un cuerpo de agua, el Nichupté cuenta con tres carriles, una ciclovía bidireccional y acceso gratuito. El proyecto también incorpora medidas ambientales para minimizar el impacto sobre el sistema lagunar y los manglares de la zona.

Otra de las críticas que ha despertado el puente Nichupté es que no se permitirá la circulación de vehículos de carga pesados. No obstante, desde el Gobierno explican que se trata de un factor clave en el diseño operativo de la vía, que permitirá un flujo constante y reduce la congestión habitual en los accesos principales de la ciudad.