El Caribe ha vivido una profunda transformación turística en las últimas décadas: de bastión del ‘todo incluido’ impulsado por las cadenas españolas a consolidarse como uno de los grandes destinos vacacionales del mercado estadounidense, con enclaves como Riviera Maya (México) o Punta Cana (República Dominicana) a la cabeza. Fernando Arencibia, director general del área Caribe del Grupo Martinón, analiza esta evolución, sus cifras y las oportunidades que aún ofrece la región.
Pregunta (P): ¿Cómo ha sido la evolución del turismo en el Caribe?
Respuesta (R): El Caribe era un feudo del ‘todo incluido’ español. Empezamos Meliá y Martinón a finales de los 80; el grupo Barceló llega también a Punta Cana (República Dominicana), también a finales de los 80; y en México los españoles también empezaron a construir por ese entonces. Con el paso del tiempo, las cadenas norteamericanas se dieron cuenta de que el ‘todo incluido’ es un negocio que estaba por explorar. De tal manera. que nace el grupo mexicano AMResorts, que eran los dueños de los mayores touroperadores de emisión de norteamericanos hacia el Caribe. El crecimiento fue tan grande que Hyatt compra Apple Leisure Group y se queda con todo el frente de playa. Ahí es cuando el norteamericano empieza a descubrir el concepto ‘todo incluido’ caribeño, inventado por la industria española. Bueno, realmente fueron los jamaicanos con Saldals, pero España tiene un gran valor en eso,
P: ¿Cómo se traduce esta evolución en términos de crecimiento?
R: Poniendo un ejemplo en cifras, República Dominicana ha pasado de 2 millones a 11 millones de visitantes. El destino, y sobre todo República Dominicana, se ha convertido en un referente y ahora están empezando a desarrollar otros segmentos alternativos aparte del sol y playa. Cancún (México) dio un paso muchos años antes, siempre tuvo la delantera. Yo creo que el Caribe ha sido un gran descubrimiento y tiene un nivel de crecimiento bestial.
P: Actualmente, ¿hay oportunidades de crecimiento y dónde están?
R: Yo pienso que donde más oportunidades hay es en República Dominicana. Siempre hago este símil: en Canarias manejamos 17 o 18 millones de turistas, principalmente en dos islas, Gran Canaria y Tenerife, y República Dominicana está en 10 millones, con una superficie infinitamente superior y con unos kilómetros de costa también infinitamente superior. Con lo cual, sí o sí, República Dominicana puede triplicar su volumen de turismo, la ventaja que tiene es que está a tres horas de la Costa Este de Estados Unidos. Cancún y Riviera Maya no han dejado de crecer en los últimos años, o sea, el problema de Cancún y de México es la seguridad. Y mientras eso no se arregle del todo, pues sigue siendo una traba para ellos. Yo creo que principalmente esos son los destinos. Y en Cuba, el crecimiento podría ser infinito. O sea, ahí tienes mil kilómetros de costa a costa de playas que tienen potencialmente desarrollo.
P: En el caso del resto de islas del Caribe, por ejemplo, Aruba o Jamaica ¿es igual de fácil implantarse allí? ¿O tienen otras peculiaridades?
R: Aruba es más difícil que otros destinos. Porque es una isla pequeña, son 100.000 habitantes. En este caso, desde que uno consigue un proyecto hasta que lo abre, pasan seis años. En Aruba, además, nos cogió el COVID, con lo cual el país estuvo cerrado dos años. Si bien es cierto que los requisitos de entrada son más difíciles, luego operar en el país es muy sencillo. Aruba es un destino que el americano tiene en su retina, es un destino familiar. Y tiene una ventaja sobre el resto del Caribe: el preclearance, junto con Jamaica y, por ejemplo, Irlanda. Esto permite que el americano vuele directamente de cualquier aeropuerto nacional americano a Aruba. No tiene que pasar por un aeropuerto internacional. O sea, tú quieres irte de Texas a Punta Cana y tienes que hacer Texas-Miami o Nueva York y de ahí salir a República Dominicana. En el caso de Aruba, puedes volar de Texas a Aruba: pasas el control migratorio en destino.

El hotel Secrets Baby Beach Aruba.
P: ¿Cómo ha sido la evolución de los visitantes en el Caribe? ¿Siempre se ha mantenido Estados Unidos como el principal emisor o ha habido cambios?
R: Inicialmente, fue el europeo el que iba al Caribe. De manera residual, el norteamericano, iba el aventurero. Pero de unos años para acá, cuando las grandes cadenas americanas descubren el Caribe, ha habido una ola radical de que “esto es nuestro”. Y Europa se ha quedado rezagada, el americano es mucho más exigente y paga mucho más. Estamos hablando que paga el triple o cuatro veces más que el europeo. Con lo cual, el objetivo es el cliente norteamericano. No te hablo del norteamericano de megalujo, ese tipo de cliente no va al Caribe, va a Florida, a resorts de seis estrellas o va a California, es decir, se queda en Estados Unidos o se va a destinos como Saint-Tropez. Pero en la clase media americana, pagar entre 600 y 800 dólares por una habitación es como para el europeo pagar 100. Ahí está la gran diferencia.
P: ¿Y cuál es la tendencia en cuanto a productos? Porque el Caribe y el resort ‘todo incluido’ van de la mano. ¿Pero está produciéndose cierta evolución en la oferta complementaria?
R: Yo creo que cada vez más el producto tiene más atributos. O sea, el todo incluido básico ya no funciona. Esas tarifas tú las tienes que ir suplementando con habitaciones de mejor categoría, habitaciones con tecnología, calidad en la comida, ya no vale un buffet de comida más, restaurantes premium que incluso estén fuera de la carta todo incluido, cartas premium de bebidas, incluso, turismo gastronómico. La gente empieza a querer salir del hotel, cosa que antes tenían miedo. Se está promoviendo mucho el turismo deportivo y el turismo de salud, por ejemplo, tanto en República Dominicana como en México.





