En plena resaca por la vorágine del desembarco del MV Hondius en Canarias, los focos se dirigen ahora a Burdeos, donde se ha negado el desembarco a 1.700 personas a bordo del Ambition, de Ambassador Cruise Line.

Las autoridades francesas han tomado la decisión de poner en cuarentena el barco después de la muerte de un pasajero y la notificación de numerosos casos afectados por "un episodio de trastornos gastrointestinales".  Según la información facilitada por el capitán del barco, hasta cincuenta pasajeros presentaron síntomas compatibles con una gastroenteritis aguda. Estos fueron atendidos por el médico del barco y aislados en sus camarotes.

Paralelamente, un equipo médico fue enviado a bordo para evaluar la situación sanitaria, mientras que el departamento de enfermedades infecciosas del Hospital Universitario de Burdeos está tomando muestras para identificar con precisión el patógeno responsable.

El crucero, que tenía previsto poner rumbo a España, permanecerá anclado en el puerto francés hasta que se evalúen los riesgos de transmisión. Además, como medida de precaución debido al carácter contagioso de las enfermedades gastroenteritis y a la espera de los resultados de las pruebas, se ha decidido suspender el desembarque de pasajeros y tripulación, limitando así las interacciones con el puerto.

Eso sí, las autoridades galas han querido desvincular la situación de lo ocurrido con el Hondius. "No hay motivo para vincular este brote a bordo de un crucero procedente de Belfast y Liverpool con los casos de hantavirus detectados en el MV Hondius", aseveran.