Los disturbios registrados el sábado en el centro turístico de Barcelona se han saldado con 128 detenidos, 72 de ellos menores de edad, y numerosos daños en comercios y mobiliario urbano. La concentración, convocada a través de las redes sociales bajo el lema ‘Institut Indignats’, derivó en saqueos, incendios y enfrentamientos con la policía en los alrededores de la plaza de Catalunya, una de las zonas más concurridas de la capital catalana. El balance incluye 23 establecimientos vandalizados, 33 incendios y 15 agentes heridos.

Los actos vandálicos también afectaron a las bicicletas del servicio público Bicing, que fueron golpeadas por varios participantes durante los disturbios del sábado 24 de octubre.

La convocatoria se difundió inicialmente a través de TikTok y posteriormente se extendió a grupos de WhatsApp y otras plataformas de mensajería. La iniciativa pretendía reproducir las movilizaciones juveniles que se han producido en Francia durante las últimas semanas, aunque en Barcelona los incidentes acabaron convirtiéndose en actos vandálicos. Los participantes, muchos de ellos vestidos de negro y con el rostro cubierto, causaron destrozos en distintas calles comerciales y lanzaron objetos contra los agentes antidisturbios.

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha condenado los hechos y ha defendido la necesidad de distinguir entre el derecho a manifestarse y los actos violentos. "La violencia no tiene cabida en Cataluña. Nunca", ha afirmado. Illa también ha agradecido la actuación de los Mossos d’Esquadra y ha advertido de que las personas responsables de agresiones, intimidaciones y daños deberán afrontar las consecuencias.

Los altercados se produjeron en pleno corazón comercial y turístico de Barcelona, con calles repletas de visitantes cuando comenzaron los saqueos y los incendios. Los incidentes afectaron a establecimientos de zonas como Portal de l’Àngel, Portaferrissa y Pelai, además de provocar daños en el espacio público y en distintos puntos del entorno de la plaza de Catalunya. La actuación policial permitió dispersar a los grupos, mientras los investigadores trabajan para identificar a los responsables y esclarecer cómo se organizó la convocatoria a través de las redes.

Influencer difunden las imágenes del caos
 

La repercusión digital añade otra dimensión al incidente: numerosos influencers, tanto españoles como extranjeros, que suman más de medios millón de seguidores están compartiendo imágenes y vídeos de lo ocurrido, ampliando su alcance más allá de Barcelona.
 

 

Esta difusión puede perjudicar la percepción de seguridad y la imagen turística de la ciudad, especialmente en sus principales mercados emisores, si las escenas de violencia y saqueos se convierten en una de las imágenes más visibles del destino. Aunque el impacto real sobre las decisiones de viaje está por determinar, la viralización de los altercados supone un riesgo reputacional para una ciudad cuyo centro histórico y comercial concentra buena parte de la actividad turística.
 

 

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