El horror ha golpeado a la playa más popular de Australia, Bondi Beach, donde un tiroteo masivo ha dejado 16 muertos y 40 heridos, cinco de ellos en estado crítico.

Según informa la Policía de Sídney en un comunicado, el incidente se produjo aproximadamente a las 18:40 del domingo 14 de diciembre (hora local). Las fuerzas policiales que se personaron en el lugar identificaron a dos hombres con armas largas que habían abierto fuego contra la multitud, en su mayoría judía, ya que se encontraban festejando el inicio de Janucá.

Los fallecidos aún no han sido identificados formalmente; sin embargo, la policía cree que sus edades oscilan entre los 10 y los 87 años. 14 de ellos fallecieron en el lugar de los hechos, mientras que otros 2, una niña de 10 años y un hombre de 40, perecieron en el hospital.

En el intercambio de disparos entre las fuerzas del orden y los asaltantes, resultaron heridos dos agentes, mientras que uno de los tiradores falleció y el otro sufrió heridas graves y fue trasladado al hospital, donde permanece bajo custodia policial. Si bien las investigaciones continúan, el asalto se está tratando como un ataque terrorista, investigado por los detectives del Equipo Conjunto Antiterrorista.

También lo ha calificado como "devastador incidente terrorista" Anthony Albanese, primer ministro australiano, quien en una comparecencia lo ha definido como un "ataque dirigido" contra los judíos australianos. "No hay lugar para este odio, violencia y terrorismo en nuestra nación", ha aseverado.

 

Héroes en la tragedia


También ha trasladado su pésame a las familias de los fallecidos y expresado su apoyo a los heridos. Asimismo, ha subrayado la labor de los equipos de emergencia y ha destacado la intervención de muchos ciudadanos que no han dudado en acudir al rescate de otros. "Hoy hemos visto a australianos que han corrido hacia el peligro para ayudar a otros. Son héroes y su valentía ha salvado vidas", ha remarcado.

Héroes como Ahmed al Ahmed, un hombre de 43 años dueño de una frutería en Sutherland, que se abalanzó sobre uno de los atacantes, arrebatándole el fusil e impidiéndole seguir con su matanza. Este musulmán padre de dos hijos permanece en el hospital fruto de las heridas de bala sufridas en mano y brazo.