Frank Gehry, uno de los arquitectos más influyentes del último siglo y autor de algunos de los edificios culturales más visitados del mundo, falleció este viernes a los 96 años en su casa de Santa Mónica (California, Estados Unidos). Su obra, marcada por el uso magistral del metal y por formas sinuosas que desafiaban cualquier noción previa de volumen, cambió para siempre la relación entre arquitectura, cultura y turismo.
Según recuerda El País, Gehry fue un pionero en el empleo de nuevas tecnologías y materiales como el titanio para generar estructuras de geometría inédita. Su salto global llegó en 1997 con la inauguración del Museo Guggenheim Bilbao, un edificio que no solo redefinió la imagen urbana de la ría del Nervión, sino que convirtió la ciudad en un destino internacional de referencia gracias al llamado “efecto Guggenheim”. La propia directora del museo, Miren Arzalluz, ha destacado que el legado del arquitecto quedará “para siempre ligado a Bilbao”.
Tras ese hito, Gehry firmó otras obras icónicas que impulsaron la regeneración de barrios y la atracción de visitantes. Entre ellas, el Walt Disney Concert Hall de Los Ángeles, inaugurado en 2003, cuya forma envolvente y acústica excepcional revitalizó culturalmente el centro financiero de la ciudad. También concibió espacios emblemáticos en Chicago y Seattle, en Estados Unidos, o Berlín (Alemania) y París (Francia), consolidando un estilo inconfundible que fusionaba arte, arquitectura y experiencia ciudadana.
La Fundación Louis Vuitton de París, abierta en 2014, supuso otro punto de inflexión por su monumental estructura de cristal y su versatilidad como contenedor artístico. Su obra póstuma será el futuro Guggenheim de Abu Dabi, cuyo estreno está previsto para 2026 tras más de dos décadas de desarrollo. Además, Gehry dejó su sello en España con la escultura del Pez Dorado en Barcelona y las bodegas Marqués de Riscal en Elciego, convertidas hoy en importantes polos turísticos.
Galardonado con el Premio Pritzker en 1989 y con la Medalla Presidencial de la Libertad en 2016, Gehry consolidó un legado en el que cada edificio se concibe como una pieza artística integral. Sus obras, más allá de su impacto estético, han transformado ciudades y dinamizado destinos, convirtiéndolo en una figura clave para entender el turismo cultural contemporáneo.




