Formentera continúa avanzando en su estrategia de diversificar el origen de sus visitantes y reducir la dependencia histórica de los mercados español e italiano. Según Juanma Costa, presidente de la Asociación Hotelera de la isla, el destino está registrando un crecimiento notable de turistas procedentes del norte y centro de Europa, especialmente de los países nórdicos, consolidando una transformación progresiva en el modelo turístico.

En declaraciones recogidas por Radio Illa, Costa calificó la temporada como “buena”, con cifras similares a las del año pasado y un aumento del 3% en el empleo. Sin embargo, destaca cambios significativos en el comportamiento del visitante: la reserva directa está completamente consolidada, lo que impulsa estancias más cortas y un volumen mayor de entradas y salidas, incrementando los costes operativos. Los precios hoteleros también han experimentado un ligero repunte, inferior al 5%.

El perfil del visitante mantiene como principales atractivos la naturaleza, el paisaje y las playas de la isla. Además, aspectos que antes generaban críticas, como el tráfico, han mejorado gracias al sistema Formentera.eco, que regula la entrada de vehículos en los meses de mayor afluencia. Pese a ello, el sector insiste en la necesidad de ampliar la oferta de ocio diurno y nocturno.

Costa también ha respondido a percepciones de menor actividad en algunos sectores económicos. Ha recordado que, además de las 7.000 plazas hoteleras, existen otras modalidades de alojamiento —como viviendas vacacionales o estancias de corta duración— que influyen en la afluencia real de visitantes y pueden distorsionar la sensación de ocupación.

Por último, ha señalado una tendencia emergente: cada vez más propietarios están destinando sus viviendas al alquiler residencial anual, en parte debido al refuerzo del control sobre la oferta turística ilegal. Aunque este cambio podría ayudar a aliviar la escasez de vivienda en la isla, advirtió de que se trata de un proceso lento y que necesitará años para consolidarse.