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Rusia y República Dominicana avanzan en las gestiones para restablecer los vuelos directos entre ambos países, suspendidos desde 2022, con el objetivo de recuperar la conectividad aérea y reactivar un flujo turístico que llegó a ser estratégico para el Caribe. La iniciativa, coordinada por las autoridades aeronáuticas de ambos Estados, busca devolver a la isla uno de sus principales mercados emisores antes de las restricciones.
La interrupción de los enlaces sin escalas provocó un desplome del turismo ruso, que pasó de cerca de 208.000 visitantes en 2019 a poco más de 21.000 el pasado año. Actualmente, los viajeros deben realizar escalas en terceros países, lo que eleva la duración de los trayectos hasta entre 22 y 31 horas, frente a las 12 o 14 horas que supondría un vuelo directo.
Según informa Aviacionline, el restablecimiento de estas rutas permitiría reducir significativamente los tiempos de viaje y mejorar la competitividad del destino. No obstante, la puesta en marcha de los vuelos dependerá de las garantías operativas y de seguridad que acuerden las autoridades de ambos países.
El impacto de la falta de conexiones directas también se refleja en los precios: los billetes se han triplicado desde 2022 debido a la complejidad logística. Un paquete turístico para dos personas puede alcanzar los 9.500 dólares, con el transporte aéreo representando la mayor parte del coste total.
Pese a ello, los precios hoteleros en destinos como Punta Cana, Bávaro o Samaná se mantienen competitivos frente a otros mercados del Caribe. El sector turístico dominicano confía en que la recuperación de los vuelos directos contribuya a normalizar la demanda y devolver al país los niveles de visitantes rusos previos a la pandemia y a las restricciones operativas.




