La crisis política desatada en Venezuela tras la detención de Nicolás Maduro ha encendido las alertas entre las cadenas hoteleras españolas que cuentan con presencia en el país, especialmente Meliá Hotels International y Hesperia, que concentran la mayor parte de la inversión del sector en el país sudamericano. El escenario de incertidumbre institucional y los graves problemas de conectividad aérea obligan a ambas compañías a actuar con prudencia a corto plazo.
En el caso de Meliá, cuenta con una presencia histórica en el país y mantiene operativo sin incidencias su principal activo en el destino, el Gran Meliá Caracas, que sigue comercializándose en los canales habituales. La cadena reconoce, no obstante, que sigue de cerca la evolución de la situación política y de seguridad, en un contexto que podría afectar a la actividad turística y a la movilidad internacional.
Por su parte, Hesperia es la hotelera española que ha mostrado un mayor compromiso con Venezuela en los últimos años y también la que mantiene un discurso más optimista, según recoge La Voz de Ibiza. Con varios establecimientos en destinos vacacionales como Isla Margarita y presencia en ciudades como Valencia o Maracay, la compañía había anunciado recientemente su intención de ampliar su red en el país antes de finales de 2025, un proyecto que ahora queda condicionado por la coyuntura actual.
La operación militar estadounidense ha generado riesgos inmediatos para el sector turístico, desde el cierre del espacio aéreo hasta problemas logísticos y de suministro, factores que impactan directamente en la operativa hotelera. A medio plazo, el sector no descarta que una eventual estabilización política pueda mejorar el clima de inversión, aunque el horizonte sigue siendo incierto.
El impacto se extiende más allá de Venezuela y alcanza al Caribe, donde operan con fuerza cadenas españolas. Con el espacio aéreo venezolano prácticamente cerrado y sin vuelos comerciales directos desde España, el país no genera actualmente demanda turística relevante, mientras las agencias de viajes confirman que el interés del mercado español se concentra en otros destinos caribeños y europeos.





