El Paseo Marítimo de Palma (Mallorca) atraviesa una profunda crisis de actividad nocturna pese a la reciente finalización de las obras de remodelación. Empresarios del sector alertan de una caída sostenida de la clientela, cierres de locales emblemáticos y un escenario económico que consideran ya insostenible, marcado por la falta de aparcamiento y unos alquileres que no se ajustan a la realidad del negocio.

Según recoge Última Hora, el empresario Valerio Petrillo, miembro de la directiva de la Asociación Balear de Ocio Nocturno (ABONE), reconoce que numerosos establecimientos de la zona se encuentran en concurso de acreedores tras el impacto acumulado de la pandemia y los tres años de obras. Petrillo ha cerrado uno de sus restaurantes en el Marítimo y asegura que, pese a la reapertura del paseo, la actividad no logra recuperarse y el ocio se está desplazando hacia Santa Catalina y los polígonos industriales.

Los elevados precios de los alquileres agravan la situación. Petrillo denuncia que, aunque la facturación se ha desplomado, las rentas continúan al alza, mientras que el gerente de CAEB Restauración, Tomeu Mas, advierte de que la renovación de contratos firmados hace una década duplicará los precios. “Todo el esfuerzo empresarial se va en alquileres y los márgenes se han reducido al mínimo”, señala, subrayando además los problemas de accesibilidad del Paseo Marítimo.

Algunos proyectos de la zona continúan adelante, como la reforma del futuro Social Club en la antigua Victoria. No obstante, los empresarios reclaman ayudas públicas más eficaces y orientadas a la facturación real, mientras constatan que los polígonos, con alquileres más bajos, facilidad de licencias y mejor aparcamiento, se han convertido en el nuevo refugio del ocio nocturno y la restauración en Palma.