El sector del ocio nocturno en Mallorca afronta una nueva temporada con previsiones a la baja, marcada por una menor afluencia y una contención del gasto por parte de los turistas. Tras un 2025 ya débil, los empresarios anticipan un nuevo retroceso tanto en clientes como en facturación, en un contexto en el que tampoco se han aplicado subidas de precios para no frenar aún más la demanda.

La respuesta del sector pasa por ajustar costes y actividad. Muchos locales están optando por concentrar su apertura en los fines de semana, mientras que la temporada alta se acota cada vez más a un periodo reducido entre finales de junio y mediados de agosto. “Vemos mucha gente por las calles, pero no todo son personas que acaban en nuestros establecimientos”, advierten desde la patronal.

Según recoge Última Hora, esta situación se explica por varios factores, entre ellos el encarecimiento de vuelos y alojamiento, que reduce el presupuesto destinado al ocio complementario, así como la pérdida progresiva de clientela local. Todo ello está obligando a las discotecas a redefinir su operativa para sostener la rentabilidad.

En paralelo, el sector de la restauración muestra una satisfacción moderada tras haber amortiguado el descenso habitual posterior a Semana Santa. Aunque la facturación cayó un 30% en abril, los empresarios consideran que el impacto podría haber sido mayor. “No nos quejamos porque la bajada podría haber sido del 40% o el 50%”, señalan desde la patronal, que destaca la dificultad de mantener costes con menores ingresos.

De cara a los próximos meses, el comportamiento de la demanda seguirá condicionado por factores como la meteorología o eventos internacionales. En este sentido, el Mundial de fútbol podría alterar los hábitos de consumo en mercados emisores clave, configurando un verano que el sector ya califica de incierto.