Las camareras de piso han aprovechado el congreso organizado por UGT en Magaluf (Mallorca) para denunciar el deterioro de su salud por las exigencias de la profesión y reclamar una jubilación anticipada sin penalizaciones. Las trabajadoras describen jornadas marcadas por la presión, las lesiones y la necesidad de recurrir a medicamentos para poder completar sus tareas.

Según recoge Última Hora, las empleadas pueden llegar a limpiar entre 20 y 30 habitaciones al día, además de atender las zonas comunes. La elevada rotación de huéspedes, la falta de personal y la presión para dejar las habitaciones listas cuanto antes agravan la carga de trabajo. Sara del Mar García, presidenta de Kellys Unión Baleares, sostiene que algunas trabajadoras incluso evitan beber agua para no interrumpir la jornada y defiende que puedan retirarse a los 60 años. Asimismo, reclaman el apoyo de los hoteleros para conseguir que la medida salga adelante.

Los testimonios de las asistentes reflejan problemas de salud como artrosis, fibromialgia, lesiones de hombro, dolencias de muñeca y otras afecciones musculoesqueléticas. Luci Marín, trabajadora de una cadena hotelera en Ibiza, asegura que muchas compañeras comienzan el día tomando analgésicos, mientras que otras abandonan el empleo al cabo de pocos meses porque no soportan el ritmo. "Lo primero que hacen mis compañeras al llegar es medicarse. El ibuprofeno es la pastilla del día", denuncia.

La carga física también afecta al personal de lavandería, donde dos personas pueden llegar a procesar hasta 27.000 kilos de ropa al mes.

Las trabajadoras denuncian, además, las diferencias salariales vinculadas a la externalización de los servicios, con empleadas que cobran entre 500 y 600 euros menos que otras o que reciben una cantidad por habitación limpiada. A ello se suman las dificultades para adaptar los puestos tras sufrir lesiones y el impacto psicológico de situaciones complicadas durante el trabajo. Algunas de las participantes consideran que la jubilación debería adelantarse incluso a los 58 años.

El congreso continuará este miércoles con la participación de la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz. Las camareras de piso esperan trasladarle sus reivindicaciones y pedir medidas que permitan poner fin a unas condiciones laborales que, según denuncian, dificultan llegar a la edad de jubilación con una salud adecuada.

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