Han pasado 21 años desde la venta del grupo de autobuses Alsa, de origen asturiano, a la británica National Express, ahora denominada Mobico, por 338 millones de euros. Dos décadas después, Alsa podría volver a manos españolas, pues la familia Cosmen, fundadora y anterior propietaria de la empresa, junto a la gestora madrileña Asterion, ha lanzado una oferta de compra por el 100% de Mobico, incluyendo a Alsa en el paquete.

Según eldiario.es, la oferta está valorada en 283 millones de libras esterlinas (338 millones de euros), por lo que otorga a cada acción de Mobico, que cotiza en la Bolsa de Londres, un valor de 46 peniques, lo que supone una prima del 59% respecto al precio de 29 peniques con el que abrió la sesión bursátil. La oferta hizo dispararse el precio de las acciones hasta los 40 peniques, un aumento significativo, pero que aún las mantiene por debajo del precio ofertado por la gestora española.

Los Cosmen y Asterion usarían como vehículo para comprar Mobico, si la oferta es aceptada, la sociedad Autobuses de León, participada por el vehículo inversor de la familia CMC Group y el fondo Asterion Industrial Partners Fund III. Ahora disponen de 28 días, hasta el 18 de noviembre, para formular formalmente la operación de compra o desistir del intento.

La oferta de compra ha sido valorada por los consejeros independientes de la sociedad, que recomiendan su aceptación a los accionistas, siempre pendiente de un acuerdo sobre los términos finales. Por ello han acordado permitir un proceso de due diligence o diligencia debida, para avanzar en la valoración de la oferta. La due diligence implica una investigación, auditoría y análisis exhaustivo antes de cerrar la adquisición, con objeto de verificar la veracidad de los datos y detectar riesgos legales, financieros, fiscales u operativos.

Mobico, el gigante con pies de barro
 

Mobico lleva años lidiando con problemas financieros que han obligado a ventas y cambios en la cúpula directiva. Así, el deterioro contable de la compañía en sus resultados de 2024, cuando el grupo registró unas pérdidas netas de unos 933 millones de euros, derivó en la salida inmediata de su CEO, Ignacio Garat.

El grupo ha ido deshaciéndose de parte de su negocio en la última década, reduciendo su dimensión para aliviar su deuda. Así, en 2017 vendió su filial ferroviaria en el Reino Unido a Trenitalia. En 2025 se deshizo de su división de autobuses escolares en Estados Unidos y este año anunció la venta de una de sus dos divisiones de rutas locales de autobuses en el Reino Unido por 25 millones de libras. Tras estas desinversiones, Alsa quedó como responsable del 70% de los ingresos de la matriz, que, además de la empresa de origen español, solo retiene WeDriveU (autobuses en Estados Unidos y Canadá) y German Rail (trenes de cercanías en Alemania).

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