El Ayuntamiento de Barcelona ha encontrado un nuevo uso para el recargo municipal de la tasa turística —ampliado recientemente—. Desde el consistorio se ha propuesto que parte de lo recaudado se destine a la adquisición de comercios tradicionales o de proximidad del centro que, como parte del proceso de gentrificación potenciado por el turismo, se están viendo abocados al cierre.

Según recoge El País, el objetivo que se persigue es que los locales comerciales no sucumban a franquicias internacionales y se mantengan locales de barrio. “Queremos comprar locales comerciales para garantizar que el uso sea para residentes, y esa adquisición se haría con cargo al impuesto que grava las pernoctaciones turísticas en la ciudad”, ha adelantado José Antonio Donaire, comisionado para la Gestión del Turismo Sostenible en Barcelona, aunque no ha detallado cuándo o cómo se llevará a cabo.

Donaire no solo defiende que la medida supone una mejora de calidad de vida para los residentes, sino también para la experiencia turística. "Lo que demandan cada vez un número más creciente de viajeros es visitar lugares con identidad y que no sean una copia de otras ciudades", asevera.

Este no es el primer paso que da Barcelona en esta dirección. En 2024 aprobó una moratoria aún vigente sobre la apertura en Ciutat Vella de salones de manicura y pedicura, tiendas de accesorios de móviles y de venta de productos de cannabis, que muchas veces terminan operando como tiendas de 'souvenirs'.

Otros usos de la tasa turística


Esta propuesta no es la única financiada por el impuesto sobre estancias turísticas, que en 2025 recaudó 148 millones de euros (sumando la parte autonómica y la municipal). La ciudad ha destinado estos ingresos, que no pueden destinarse a políticas de promoción del turismo, para financiar:

  • Servicios ordinarios de la ciudad de los que los visitantes hacen uso intensivo: limpieza, alumbrado, transporte público o seguridad.
  • Proyectos que fomenten las ferias y los congresos que ayuden a diversificar la economía de la ciudad, le aporten valor y favorezcan su dinamismo.
  • Plan Clima Escola Barcelona: Climatización de 170 centros educativos entre 2024 y 2029, que implica una inversión de 100 millones de euros.
  • Plan de espacios de gran afluencia (EGA): para gestionar las zonas con más ocupación o saturación y contribuir a mejorar la convivencia entre vecindario y visitantes con medidas como el incremento del número de agentes cívicos, la mejora del espacio público, la gestión de los flujos de turistas o la dinamización del comercio local en estos espacios.
  • Mejorar condiciones de Kellys (con aportaciones de las asociaciones hoteleras): garantizar la formación continuada de las camareras de piso y para diseñar proyectos de carrera profesional de las camareras de piso. 
  • Grandes eventos deportivos como la salida del Tour de Francia que Barcelona organizará en 2026 (aportará 2,7 millones de euros).

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