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El primer país que se quedará sin combustible para aviones ya ha puesto fecha. Pakistán afronta una situación crítica que amenaza directamente la operativa de su sector aéreo y, por extensión, la conectividad turística del país. La escasez de combustible de aviación, derivada del bloqueo del estrecho de Ormuz en el contexto de la guerra en Irán, ha dejado a sus principales aeropuertos con reservas limitadas a entre diez y doce días.
El país, altamente dependiente de las importaciones energéticas del Golfo Pérsico, no cuenta actualmente con cargamentos de queroseno en tránsito, lo que ha encendido las alarmas entre aerolíneas y operadores turísticos. Esta situación compromete tanto los vuelos internacionales como los domésticos en un momento especialmente sensible para la movilidad global.
Según recoge La Razón, las autoridades han instado a las compañías aéreas a minimizar el repostaje en aeropuertos pakistaníes y a llegar con el máximo combustible posible desde origen. Esta recomendación, trasladada a través de notificaciones oficiales del sector, refleja la gravedad de un escenario que ya está afectando a la planificación operativa de las aerolíneas.
Aunque la empresa estatal Pakistan State Oil asegura estar trabajando con refinerías locales para optimizar los recursos disponibles, el margen de maniobra es limitado. La falta de suministro externo pone en evidencia la vulnerabilidad estructural del país en materia energética, especialmente en un sector clave como el aéreo.
La crisis no solo amenaza la conectividad, sino también el posicionamiento turístico de Pakistán, en un contexto internacional donde la estabilidad operativa es clave. La evolución del conflicto en Oriente Próximo será determinante para evitar que el país se convierta en el primero en quedarse sin combustible de aviación, con consecuencias directas para viajeros, aerolíneas y destinos.



