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La monarquía atrae cada vez más turistas al Reino Unido, mientras se hunde su reputación entre los británicos
Es el peor de los tiempos para la monarquía británica entre los suyos, que cada vez valoran peor la institución. Es el mejor de los tiempos para la monarquía británica de cara al exterior, pues sigue funcionando como un imán para atraer turistas al Reino Unido, fascinados por su anacrónica pompa y sus sitios reales.
El Palacio de Buckingham, el Castillo de Windsor, la Torre de Londres, la Abadía de Westminster y el Cambio de Guardia son enclaves y ceremonias que mantienen intacto su atractivo y no faltan en la agenda de cualquier turista que viaje al país. Mientras tanto, si en 2012 el 75% de los británicos consideraban importante la monarquía, en enero de 2026 el porcentaje apenas llegaba al 51%, marcando un importante descenso reputacional que corre el riesgo de sumir a la institución en la irrelevancia.
El contraste estriba en que los visitantes no tienen que ser monárquicos para querer ver dónde vivían reyes y reinas, contemplar a los rígidos guardias marchar por Londres o quedarse dentro de edificios que han sido testigos de siglos de historia británica. Son atracciones turísticas irreplicables en cualquier otro lugar y que ofrecen una experiencia única, explica Travel Daily Media.
Alrededor de 11,2 millones de extranjeros acudieron a castillos o casas históricas en el Reino Unido en 2024, lo que equivale al 29% del total, según cifras del Gobierno británico, es decir, uno de cada tres turistas. La atracción de pago más visitada fue la Torre de Londres, sede de avatares no siempre gloriosos, donde las Joyas de la Corona ofrecen uno de los vínculos más directos entre el turismo y la monarquía. Recibió ese año a 2,9 millones de personas, un 4% más que en 2023.
Otro icono es el Palacio de Buckingham, que también atrae cada vez a más gente. Una cifra récord de 683.000 personas lo visitaron en 2024-25. En la actualidad, el edificio está en proceso de remodelación por valor de 369 millones de libras esterlinas (431 millones de euros), actuación que finalizará en 2027 y permitirá el acceso a más público. Como el rey Carlos III no hará de Buckingham su residencia principal, aunque siga acogiendo actos oficiales, se abrirán más partes del edificio.
Turismo de eventos reales
Pero los grandes eventos reales son los que ofrecen gran exposición internacional y promocionan de forma impecable el destino británico. La coronación del rey Carlos III en 2023 convirtió el centro de Londres en el escenario de días de cobertura televisiva global.
El funeral de la reina Isabel II había tenido un efecto muy similar unos meses antes, aunque en circunstancias muy diferentes. Gran Bretaña recibe exposición global sin necesidad de campañas de promoción ni anuncios turísticos. Así, la monarquía, como sus engolados soldados, desfila, pero hacia la intrascendencia, mientras se reinventa como imbatible reclamo para visitantes. El dios que salve al rey bien puede ser el turismo.
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