La playa virgen de es Carbó, uno de los enclaves más emblemáticos del litoral de Mallorca, ha amanecido con carteles de protesta y obstáculos en uno de sus accesos, en una nueva muestra del creciente malestar vecinal ante la presión turística en la zona. Los letreros, colocados en distintos puntos de la Colònia de Sant Jordi, rechazan la organización de excursiones hacia este arenal protegido.

Además de la cartelería, en el sendero que conduce a la playa se ha instalado un tramo de alambre de espino que impide el paso de los visitantes, una acción que evidencia el nivel de tensión existente en torno al uso turístico de este espacio natural. Es Carbó, situada entre la Colònia de Sant Jordi y Cap Salines, destaca por su alto valor paisajístico y su proximidad al Parque Nacional de Cabrera.

Según informa Diario de Mallorca, estas protestas surgen tras detectarse la proliferación de excursiones organizadas que trasladan grupos de turistas —en muchos casos de edad avanzada— hasta la playa, guiados por empresas locales. Los recorridos, que reúnen a unas 25 personas por grupo, se intensifican con la llegada de la primavera.

Los residentes denuncian que la afluencia de visitantes está provocando una saturación que dificulta incluso el disfrute de estos espacios por parte de la población local. La situación refleja un conflicto creciente en destinos turísticos consolidados, donde la gestión de los flujos y la preservación del entorno natural se han convertido en retos prioritarios.