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La proposición de ley impulsada por el Consell de Mallorca para regular la entrada y permanencia de vehículos en la isla durante los periodos de mayor afluencia turística incluye un diagnóstico contundente sobre la situación actual del territorio. El texto sostiene que Mallorca soporta una presión creciente sobre sus infraestructuras, recursos naturales y carreteras, y defiende que limitar la llegada de vehículos es la medida más eficaz para reducir los efectos de la saturación.
Según publica Diario de Mallorca, la exposición de motivos de la norma reconoce expresamente que "el turismo no deja de crecer año tras año", una realidad que, a juicio de los redactores, está provocando una sobrecarga de recursos limitados y una presión cada vez mayor sobre la movilidad insular. El documento advierte además de que esta situación afecta tanto a la calidad de vida de los residentes como a la experiencia de los visitantes, con posibles consecuencias para la sostenibilidad turística y económica de la isla.
La propuesta describe una Mallorca marcada por la "sobreocupación turística" y por una creciente congestión viaria. Entre los datos que aporta, destaca que en 2023 llegaron a la isla cerca de 100.000 vehículos más que en 2019, un incremento del 34% en cuatro años. También señala que el 71% de los vehículos que han entrado y permanecido en Mallorca desde 2020 no se han incorporado al parque móvil local. Según el Consell esto solo contribuye a agravar la saturación de las carreteras insulares.
El texto vincula directamente el crecimiento de la movilidad asociada a los no residentes con los problemas de tráfico que se registran en numerosos puntos de la isla, especialmente durante la temporada alta. Asimismo, recuerda que una parte significativa de la red viaria ya se encontraba próxima a la saturación antes de la pandemia y sostiene que el modelo turístico actual ha extendido la presión más allá de las zonas tradicionales, incrementando las necesidades de desplazamiento por todo el territorio.
Como argumento final, la proposición de ley asegura que otras alternativas, como ampliar carreteras, implantar peajes de congestión o restringir la circulación en determinadas áreas, no actúan sobre el origen del problema. Por ello, concluye que la regulación de la entrada de vehículos constituye la herramienta más eficaz para contener la presión sobre las infraestructuras, proteger el entorno y preservar la calidad de vida de residentes y turistas.



