República Dominicana se ha posicionado como uno de los destinos más solicitados de Latinoamérica para procedimientos estéticos, consolidando un sector que atrae cada año a miles de pacientes internacionales. Sin embargo, este crecimiento viene acompañado de un riesgo creciente: el ejercicio ilegal de la cirugía plástica por parte de personas sin la formación necesaria, es decir, intrusismo, tal y como han denunciado desde el Ministerio de Salud Pública.

Según advirtió el presidente de la Sociedad Dominicana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (Sodocipre), Aniceto Rodríguez Delgado, en declaraciones a Diario Libre, el intrusismo se ha convertido en un “problema sanitario nacional” que pone en peligro la vida de los pacientes y deteriora la imagen del país como destino para turismo médico. Rodríguez alertó de que cada intervención realizada por personal no calificado aumenta el riesgo de complicaciones graves y mina la confianza internacional.

El especialista destacó que la amenaza no proviene solo de falsos cirujanos locales, sino también de médicos extranjeros que operan sin validar sus títulos en el país, a menudo en colaboración con personas sin formación alguna. Estas prácticas no solo han incrementado las complicaciones médicas y las demandas legales, sino que también tensan la capacidad de respuesta de hospitales y clínicas ante casos que debieron evitarse.

El impacto económico potencial es significativo: la cirugía plástica es el segundo servicio más solicitado por los pacientes internacionales, especialmente por la diáspora dominicana residente en Estados Unidos y Europa. Rodríguez recordó que el liderazgo del país en el Caribe depende de garantizar procedimientos seguros, realizados exclusivamente por especialistas certificados y con formación rigurosa, frente a la proliferación de cursos en línea que ofrecen “formación exprés” sin validez ni sustento técnico.

El presidente de Sodocipre insistió en fortalecer la supervisión para proteger un sector que combina competitividad técnica con un trato cercano al paciente, una de las claves del éxito dominicano. “No se puede aprender cirugía plástica viendo videos”, enfatizó, señalando que la falta de control en estas prácticas pone en riesgo no solo a los pacientes, sino también el futuro del turismo de salud en República Dominicana.