El auge del turismo de cruceros en República Dominicana ha elevado de forma notable el número de “visitantes” reportados en las estadísticas oficiales, pero su impacto real en la economía local es mucho menor de lo que sugieren las cifras. Aunque millones de pasajeros llegan cada año a los puertos del país, solo una fracción mínima desembarca y realiza algún consumo fuera del barco.
Datos oficiales de la Dirección General de Migración, citados por elDinero, revelan que entre enero y septiembre de 2025 apenas 67.215 cruceristas pasaron por los controles migratorios, frente a más de dos millones contabilizados por el Ministerio de Turismo. En términos reales, solo el 3,3% de los pasajeros que arribaron en cruceros ingresó al territorio nacional, una proporción similar a la registrada en años anteriores.
La tendencia se repite desde 2022. En 2024, de más de 2,6 millones de cruceristas reportados, solo el 3,1% bajó del barco; en 2023 lo hizo el 4,1%, y en 2022 el 5,3%. Esto implica que entre el 96% y el 97% de los pasajeros de cruceros incluidos en las estadísticas como visitantes nunca pisaron el país, pese a figurar en los registros oficiales.
Aunque su permanencia es breve, los cruceristas que sí desembarcan generan algún impacto económico. Según el Banco Central, el gasto promedio rondó los 100 dólares por persona en 2023 y 2024, lo que se tradujo en ingresos estimados de entre 8 y 9 millones de dólares anuales. La mayor parte de ese gasto se concentra en souvenirs y regalos, seguido por tours, mientras que el consumo en comidas, bebidas y entretenimiento local sigue siendo marginal.
Pese a este bajo nivel de desembarco, la llegada de cruceristas ha crecido con fuerza: entre 2022 y 2025 el número de pasajeros aumentó un 114.8%, superando los 2.8 millones. El desafío pendiente, según apuntan los datos, no es solo atraer más barcos, sino lograr que una mayor proporción de sus pasajeros baje a tierra y se integre de forma efectiva a la economía local.




