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Ámsterdam incrementará gradualmente su tasa turística hasta alcanzar el 20% del coste del alojamiento a finales de esta década. Esta subida es una de las medidas disuasorias que el ayuntamiento de la ciudad piensa introducir para frenar el turismo masivo y mejorar la calidad de vida de los residentes, en medio de una creciente hostilidad hacia los visitantes. La tasa se sitúa actualmente en un 12% del coste del alojamiento, una de las más altas de Europa, mientras que los cruceristas pagan una tarifa fija de quince euros por visitar el enclave. Se espera llevarla directamente al 16% para luego aumentar cada año un punto porcentual, hasta alcanzar el anunciado 20% en 2030.
Según informa Travelmole, el nuevo gobierno municipal de coalición de Ámsterdam busca así que los visitantes contribuyan de forma más justa con los costes asociados al mantenimiento de uno de los destinos más visitados de Europa. La capital de Países Bajos recibió el pasado año 9.5 milliones de visitantes, lo que supone un crecimiento del 2% frente a 2024. El turismo es uno de los sectores más importante de la ciudad, pero el constante aumento de visitantes está sometiendo a una importante presión a los espacios públicos, los servicios municipales, los vecindarios y las infraestructuras.
Los beneficios que genere la revisada tasa turística revetirán en la limpieza, seguridad y cuidado de Ámsterdam, incluyendo el mantenimiento de espacios públicos y otros proyectos dirigidos a mejorar el entorno de la ciudad.
¿Se acabararán los cruceros?
Otra de las drásticas medidas que el Ayuntamiento se plantea para frenar la turistificación es el futuro cierre de la terminal de cruceros, de forma que estas embarcaciones no tengan acceso directo al centro de la ciudad. En todo caso, se busca consensuar con el Gobierno de Países Bajos y los responsables regionales fórmulas alternativas que eviten tomar una decisión tan contundente.
La coalición anuncia que también quiere reformar el casco histórico de la ciudad comprando edificios y negocios para diversificar el carácter de la zona, frenar las aglomeraciones y crear un balance sostenible entre turismo, comercio y carácter residencial.

