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Este análisis sobre el salto cualitativo en la conectividad aérea de las islas nace de una reciente y enriquecedora conversación mantenida en el marco de la última reunión de ASOCLUB con José Manuel Sanabria Díaz (Viceconsejero de Turismo del Gobierno de Canarias) y Pablo Llinares (Gerente de Turismo de Gran Canaria). En este encuentro se puso de manifiesto que Canarias no es solo un archipiélago en medio del Atlántico, sino un hub estratégico entre tres continentes que está viviendo un cambio de paradigma definitivo en este 2026. Durante décadas, la mirada de las islas estuvo orientada casi exclusivamente hacia Europa, pero el anuncio de la nueva ruta directa entre Gran Canaria y las ciudades de Montreal y Toronto marca un hito histórico: la reconexión regular y estable con Norteamérica.
La llegada de la aerolínea Air Transat al Aeropuerto de Gran Canaria no debe entenderse como un vuelo más en el panel de llegadas, sino como la ruptura de una barrera geográfica y comercial que duraba ya medio siglo. La nueva generación de aviones comerciales, más eficientes y sostenibles, elimina la dependencia de escalas en Madrid o Londres, por lo que las islas vuelven a operar como una verdadera puerta transoceánica. Esta apertura responde a una estrategia de diversificación turística y económica que busca un perfil de viajero de alto valor. El turista canadiense, conocido por su alta capacidad de gasto y estancias prolongadas, encuentra en Canarias la alternativa europea perfecta a sus destinos tradicionales del Caribe, combinando seguridad y estándares de calidad con un clima primaveral constante.
Sin embargo, la reflexión compartida con Sanabria y Llinares trasciende el sector vacacional. La conexión facilita un flujo vital de inversiones en sectores estratégicos como la industria audiovisual o, como apuntó Manuel Florido Mayor, para la industria de la minería en África, donde Canadá es un referente mundial. Para el residente canario, el beneficio es recíproco: un vuelo de aproximadamente ocho horas sitúa a Norteamérica al alcance de la mano, fomentando intercambios educativos y comerciales que antes eran logísticamente complejos.
Este avance posiciona a Canarias como el gran nodo del Atlántico Medio y consolida su papel de punto de encuentro natural. La nueva ruta con Canadá es, en última instancia, el símbolo de unas islas que dejan de ser periféricas para ser centrales. Se abre ahora una oportunidad de oro para demostrar que el modelo canario puede evolucionar hacia la excelencia y la sostenibilidad, atrayendo a mercados que valoran la singularidad de nuestra tierra. El puente ya está construido; ahora el reto es consolidarlo y cimentarlo para que esta conexión sea solo el inicio de una nueva era de apertura global.
*Javier Vega Petrovelly es secretario del Centro de Iniciativas y Turismo de Gran Canaria.




