Opinión

Un pensamiento sobre Venezuela y el turismo que podría venir

La reapertura al turismo no debería traducirse en explotación acelerada ni en modelos depredadores que ya han demostrado sus consecuencias en otros lugares

La detención de Nicolás Maduro puede marcar un antes y un después para Venezuela. Más allá del impacto político inmediato, el hecho abre una ventana inédita para repensar el país y su relación con el mundo. Entre las múltiples áreas llamadas a transformarse, el turismo sería una de las oportunidades más claras, siempre que se aborde desde una visión sostenible y responsable.

Venezuela es, por naturaleza, un destino privilegiado. Playas caribeñas, montañas andinas, selvas amazónicas, sabanas infinitas y joyas únicas como Canaima y el Salto Ángel conforman un patrimonio que pocos países pueden igualar. Sin embargo, esa riqueza implica también una obligación: proteger lo que durante años permaneció intacto, en parte por el aislamiento y la falta de desarrollo turístico masivo.

La reapertura al turismo no debería traducirse en explotación acelerada ni en modelos depredadores que ya han demostrado sus consecuencias en otros lugares. El verdadero desafío está en construir un turismo que genere ingresos sin destruir ecosistemas, que integre a las comunidades locales y que respete la biodiversidad como activo estratégico del país.

Destinos como Los Roques, el Delta del Orinoco, los Llanos o la Amazonía venezolana tienen el potencial de convertirse en referentes internacionales del ecoturismo si se gestionan con criterios claros de conservación. Canaima, en particular, exige una mirada cuidadosa que combine acceso controlado, protección ambiental y protagonismo de los pueblos indígenas.

Las ciudades también tienen un papel que jugar. Caracas, Mérida y otras urbes pueden reinventarse desde la cultura, la historia y la gastronomía, apostando por un turismo de bajo impacto que revitalice economías locales y mejore la percepción internacional del país.

Este nuevo momento histórico plantea una pregunta clave: ¿qué tipo de país quiere mostrarse al mundo? El turismo puede ser una vía rápida de recuperación económica, pero también una herramienta para construir un modelo de desarrollo distinto. Si Venezuela decide avanzar, la sostenibilidad no debería ser un añadido, sino el punto de partida. En ello se juega no solo su atractivo turístico, sino su futuro.

 

*Ricardo Zapata García es Técnico y especialista en Turismo

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