El turismo no puede medirse únicamente por el número de visitantes que atraemos; debemos preguntarnos si estamos preparados para acogerlos.

La provincia de Cádiz tiene uno de los grandes privilegios turísticos de España: playas, patrimonio, gastronomía, naturaleza e identidad propia. Pero ese éxito tiene un reto: la enorme concentración de población durante los meses de verano.

Destinos como Cádiz, Conil, Chiclana, Tarifa o Vejer multiplican notablemente su población en ciertas épocas. El problema es que los servicios e infraestructuras no crecen en la misma proporción, generando tráfico, falta de aparcamiento, presión sanitaria, limpieza, residuos, consumo de agua y saturación del transporte público.

El turismo es una oportunidad extraordinaria para Cádiz. El problema surge al recibir cada vez a más personas sin adaptar previamente nuestra capacidad y los servicios.

Por eso debemos cambiar el enfoque. En lugar de preguntarnos "¿cuántos turistas podemos atraer?", deberíamos plantearnos: "¿Cuántas personas puede acoger nuestro destino sin perjudicar la calidad de vida de sus residentes ni la experiencia de quienes nos visitan?"

La respuesta requiere datos, planificación y conocimiento. Cada municipio tiene características distintas y no caben soluciones idénticas para todos. Necesitamos estudiar la capacidad real de cada destino, anticiparnos a los picos de demanda y diseñar planes para dimensionar adecuadamente los servicios públicos, mejorar la movilidad, proteger el entorno y garantizar la convivencia.

Asimismo, debemos apostar por la desestacionalización, distribuyendo los flujos a lo largo del año para evitar concentrar toda la presión en pocas semanas. La sostenibilidad turística no es solo cuidar el medio ambiente; es lograr que un territorio funcione bien bajo una presión extraordinaria. La convivencia debe formar parte de la planificación turística, no ser una mera consecuencia.

Debemos pasar de la promoción a la gestión turística. No se trata de poner límites al turismo, sino de ordenarlo, distribuirlo y hacerlo compatible con el territorio. El objetivo no es llenar nuestros municipios, sino lograr destinos equilibrados, habitables y competitivos todo el año, donde el visitante sea bien recibido y el ciudadano no sienta que en verano su municipio deja de estar pensado para él.

El turismo necesita al territorio y el territorio necesita que el turismo sea compatible con él. Ese equilibrio es nuestro gran reto.

 

*Ricardo Zapata García es Técnico y especialista en Turismo

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