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El turista europeo está cambiando cómo viaja. Y no es un detalle menor. Cada vez más se habla de alternativas al avión: tren, destinos cercanos, viajes más flexibles.
No es solo una tendencia. Es un cambio de mentalidad. Más sostenibilidad, más cercanía y más opciones.
Para destinos continentales, es una oportunidad. Pero para destinos insulares, es un aviso, porque nosotros no competimos solo con otros destinos. Competimos con la decisión de no volar. Y eso cambia las reglas.
Si el cliente duda en coger un avión, la pregunta deja de ser “¿dónde viajo?”. Y pasa a ser: "¿merece la pena volar?”
Ahí es donde está el reto para Canarias. No podemos competir en proximidad, pero sí en valor, en experiencia, en clima y en propuesta diferencial. Porque cuando el viaje implica más esfuerzo, la recompensa tiene que ser mayor.
El futuro del turismo en islas no se va a jugar solo en conectividad. Se va a jugar en la capacidad de justificar el destino. Si volar ya no es automático… ¿somos una decisión irresistible?
*Irene Preusser es consultora en turismo y especialista en contratación hotelera. Es la fundadora de The Preusser Company.




