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La aerolínea española Volotea ha entrado esta semana en preconcurso de acreedores, al comunicar el pasado martes al Juzgado de lo Mercantil de Barcelona el inicio de negociaciones con sus reclamantes para saldar su deuda. Esta herramienta legal tiene como objeto evitar el concurso de acreedores, un procedimiento judicial que podría incluso determinar la liquidación de la compañía, si el juez estimara que la continuidad del negocio no es viable. En todo caso, si en tres meses el preconcurso no se materializa en acuerdos que alivien la insolvencia de Volotea, entrará en fase concursal.
La entrada en preconcurso no implica necesariamente el cese o aminoración de actividad, pero Volotea ya ha comenzado a aplicar reducción de frecuencias en varias de sus rutas y anuncia cancelaciones puntuales en otras, según informan La Nueva España y Gasteiz Hoy. Estas alteraciones ya están afectando a pasajeros con reservas cerradas. Así, Facua-Consumidores en Acción —ONG dedicada a la defensa y protección de los derechos de los consumidores— aconseja a los usuarios que no compren billetes de Volotea hasta que se despeje su situación económica.
En un comunicado hecho público este miércoles, Facua explica que "los usuarios no deberían asumir el riesgo de perder el dinero de las reservas de unos vuelos a futuro que podrían no ser prestados". En todo caso, la organización recuerda que "la aerolínea está obligada a cumplir con los compromisos adquiridos, por lo que en caso de cancelación de algún vuelo programado, deberá reintegrarles el importe abonado.
Desde la pandemia, que obligó a la aerolínea a pedir un crédito a la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), Volotea atraviesa una tambaleante situación financiera, complicada ahora por el aumento del coste del queroseno, como consecuencia del conflicto bélico en Oriente Próximo. Esta última circunstancia ha tenido un impacto estimado en 150 millones de euros en las finanzas de la aerolínea, que plantea, además de la renegociación de la deuda, un plan de ajuste que reducirá su flota de los 44 aviones actuales a entre 30 y 35 y despedirá personal.
Una de las soluciones que se contemplan a futuro, si la reestructuración que afronta Volotea resulta exitosa, es que tome el control de la aerolínea Aegean Airlines, que ya posee un 20% del accionariado. Los últimos tres ejercicios de la compañía española han arrojado beneficio operativo, pero la acumulación de deudas y el contexto internacional complican su supervivencia en solitario, por lo que la llegada de Aegean podría ser la tabla de salvación que precisa Volotea.
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