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Reabre tras polémica remodelación una de las joyas hoteleras de Las Palmas de Gran Canaria

El Santa Catalina, a Royal Hideaway Hotel, de Barceló, ha retomado su actividad tras un proceso de recuperación arquitectónica y actualización

Grupo Barceló ha anunciado que el histórico Hotel Santa Catalina ha reabierto esta semana sus puertas bajo el nombre “Santa Catalina, a Royal Hideaway Hotel”.

El establecimiento, propiedad del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, se ubica en pleno centro de la ciudad rodeado de un conjunto de iconos culturales, naturales y de ocio como son el Pueblo Canario, el Parque Doramas, el Club de Tenis de Gran Canaria o las Piscinas Julio Navarro.

Barceló, a la que en octubre de 2017 le fue adjudicada su explotación para los próximos 35 años, ha invertido 24,5 millones en la reforma del edificio, que ya había sido reconstruido en 1951. Según destacan en un comunicado de prensa este “emblema cultural” ha sido sometido a un “completo proceso de recuperación arquitectónica y actualización como hotel de lujo” y “vuelve a abrir sus puertas con la intención de preservar su patrimonio”.

Hotel Santa Catalina

El nuevo hotel

El nuevo establecimiento, con categoría de 5 estrellas Gran Lujo, cuenta con 204 habitaciones, el restaurante Poemas by Hermanos Padrón, el pool Bar & Restaurant Camarote, el bar de tapas 1890 La Bodeguita, el bar Carabela y el espacio exclusivo para clientes VIP Alis Rooftop.

Asimismo, dispone de una zona wellness y fitness, piscina exterior y de salas para eventos completamente equipadas.

Una polémica reforma de dos años

Así, la reapertura esta semana del hotel completa un complejo proceso de más de dos años de duración. En junio de 2017 la sociedad municipal Hotel Santa Catalina SA inició la licitación del hotel, resultando adjudicataria Barceló Arrendamientos Hoteleros S.L.U., que propuso la inversión inicial de 24,5 millones de euros y el pago de una renta anual de 600.000 euros.

La piscina

El hotel precisaba de una restauración y una adaptación para ser considerado como un establecimiento de lujo bajo los estándares modernos, teniendo en cuenta, a su vez, que forma parte del Patrimonio Arquitectónico y Cultural de la Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y que por ello goza de un alto grado de protección.

Durante ese proceso han sido muchos actores de la sociedad canaria los que han criticado las obras, haciendo hincapié en que se estaba dañando el legado del arquitecto Miguel Martín-Fernández de la Torre. Entre ellos destacan el propio nieto del arquitecto modernista, José Miguel Martín-Fernández Periquet, que en Tourinews publicó un artículo en el que denunciaba que “está a punto de perderse, para siempre, la esencia de uno de los iconos arquitectónicos de Las Palmas de Gran Canaria”.

Sin embargo, desde Barceló señalan que la reforma del inmueble ha sido supervisada en todo momento y que se ha tenido especial cuidado en la conservación y rehabilitación de sus espacios.

Bar-Cafetería

La importancia del Santa Catalina

El Santa Catalina es el hotel más antiguo de Canarias en activo. Fue construido originalmente en 1889 por la empresa británica Gran Canaria Island Company Limited siguiendo en su distribución la tradición inglesa. Tras el paso de los años y la Guerra Civil, fue perdiendo su lustro y fue adquirido por el Ayuntamiento capitalino en el año 1923, cuando también se compraron los solares anexos donde actualmente se encuentran el Pueblo Canario, el Museo Néstor y el Parque Doramas.

En la década de los 50, la intervención de los hermanos Martín-Fernández de la Torre fue clave para revalorizar este enclave. Néstor, pintor y poeta modernista, y Miguel, arquitecto, concibieron diferentes acciones para desarrollar este conjunto, entre las que se encontraba la reconstrucción del alojamiento. En 1951 se inauguró el edificio que hoy es uno de los ejemplos más significativos y singulares de la arquitectura de la ciudad del siglo XX. Fue sometido a posteriores reformas de ampliación y modernización en 1961, 1983 y en 1993.

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