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Economía colaborativa: ¿La alternativa para la saturación del rent a car?

En un período en el que las empresas especializadas acusan escasez de vehículos, las plataformas que fomentan el alquiler entre particulares se erigen como solución

La pandemia ha puesto en un brete a las empresas de rent a car, cuando se paralizó toda la actividad, muchas se vieron obligadas a desprenderse de su flota; ahora que se ha reactivado el turismo —principal fuente de demanda para esta modalidad— las empresas no tienen suficientes vehículos como para dar respuesta al boom de solicitudes.

Ante esta situación, que puede incluso perjudicar la experiencia de los visitantes, aparecen opciones que se pueden convertir en solución a la escasez de coches de alquiler en algunas épocas pico del año. La nueva economía ha hecho los deberes y muchas de las apps que ofrecen la opción de alquiler se encuentran en expansión.

Algunas de las más utilizadas en España son SocialCar o Amovens. Ambas ofrecen el mismo servicio: ofrecen la plataforma para facilitar el alquiler de vehículos entre particulares. Trabajan con un doble reclamo: el propietario del vehículo puede obtener ingresos extra mientras no hace uso de su coche y el arrendador, con solo su móvil, puede acceder a una amplia gama de vehículos a su alrededor para hacer uso de él unas horas o días.


Amovens es uno de los portales que facilita alquiler de vehículos entre particulares

 

Si el lector se pregunta si estas plataformas son legales, la respuesta es afirmativa. Ambas webs no facilitan el servicio si arrendador y arrendatario no suscriben un contrato de alquiler. De igual manera, instan a los propietarios declarar sus ingresos por los alquileres realizados.

Asimismo, se exige que los vehículos cumplan unas condiciones técnicas y mecánicas, que cuenten con su documentación al día y dispongan de un seguro. A dicho seguro, en el momento del alquiler, se suma uno aportado por la plataforma —SocialCar con AXA y Amovens con Allianz—.
 

SocialCar es otro de los portales que ofrece esta opción
 

La primera tiene una vertiente centrada en particulares y no acepta automóviles que pertenezcan a flotas comerciales, industria del taxi, negocios de alquiler de coches o coches con conductor que provean el servicio de transporte de personas. La segunda permite operar a las empresas con pequeñas flotas, pero deben estar registradas en España y, en este caso, pierden ventajas de los usuarios individuales, debiendo portar su propio seguro que permita el subarriendo a terceros.

Al más puro estilo de los gigantes del rent a car, también existen cargos por cancelar sin la antelación suficiente o costes por devolución por retraso.

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