Economía y Política

Una de cal y una de arena para las aerolíneas con la reforma de la ley de derechos de los pasajeros en la UE

Desde la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) aseveran que se trata de “un resultado poco ambicioso, que no corrige los problemas existentes”

El Parlamento y el Consejo Europeo han llegado a un acuerdo provisional para reformar el Reglamento 261/2004 sobre los derechos de los pasajeros aéreos. La actualización supone "una de cal y una de arena" para las compañías aéreas: por un lado, consiguen que el debate sobre el equipaje de mano se zanje parcialmente a su favor; pero por otro, se mantienen intactas las compensaciones por retrasos y no se recortan.

La presidenta de la Eurocámara, Roberta Metsola, ha celebrado el pacto asegurando que la nueva regulación aportará "mayor transparencia y previsibilidad tanto para los consumidores como para las compañías aéreas, sin crear burocracia innecesaria". El texto conjunto deberá ser ratificado formalmente por el pleno del Parlamento Europeo —previsiblemente en la sesión de julio— y por el Consejo en las próximas seis semanas para convertirse de forma definitiva en ley comunitaria.

“Un resultado poco ambicioso, que no corrige los problemas existentes”


Desde la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) aseveran que se trata de “un resultado poco ambicioso, que no corrige los problemas existentes” y que, en algunos aspectos, incluso puede empeorar la situación actual sin aportar beneficios tangibles a los pasajeros.

Aseveran que el texto cuenta con contradicciones, porque reconoce la legitimidad de ofrecer tarifas más económicas a aquellos pasajeros que deciden viajar únicamente con un bulto de mano —en contra de la posición defendida por el Ministerio de Consumo en España, que ha dado lugar a sanciones millonarias en los últimos años—. Sin embargo, también introduce la obligación de incorporar por defecto en la tarifa básica el transporte en cabina de una maleta tipo trolley. "Este enfoque no solo desvirtúa el principio de elección del consumidor recogido en la normativa europea —que establece que estos servicios deben añadirse de forma voluntaria—, sino que puede acabar generando un sobrecoste innecesario para una parte significativa de los viajeros. Cabe recordar que cerca de un 40% de los pasajeros no hace uso de este servicio", asevera.

Se mantienen las indemnizaciones por retrasos


El principal caballo de batalla de las negociaciones ha concluido con una victoria para los pasajeros. La Eurocámara ha resistido las presiones del sector y ha mantenido el derecho a indemnización si un vuelo se retrasa más de tres horas, se cancela con menos de 14 días de antelación o si se produce una denegación de embarque (overbooking).

Así, las compensaciones económicas se mantienen tal que así:

  • 250 euros para trayectos de hasta 1.500 km.
  • 400 euros para vuelos de entre 1.500 km y 3.500 km.
  • 600 euros para los trayectos de larga distancia.

No obstante, las aerolíneas han logrado un pequeño balón de oxígeno: podrán reducir dicha indemnización a la mitad (un 50%) en sus rutas más largas si ofrecen al pasajero una ruta alternativa eficaz o si el retraso final en el destino no supera las cuatro horas. Asimismo, quedarán exentas de pagar si el incidente se debe a factores ajenos a su control, detallados en una nueva lista abierta que incluye catástrofes naturales, huelgas de controladores o de personal de tierra, condiciones climáticas extremas o pasajeros conflictivos. Eso sí, el deber de asistencia (comida, bebida y hasta tres noches de hotel) seguirá siendo obligatorio en cualquier circunstancia.

"Lejos de reforzar la posición del pasajero, la propuesta favorece que intermediarios especializados ganen protagonismo en los procesos de compensación, lo que puede traducirse en una pérdida de control por parte del consumidor sobre sus propias reclamaciones, así como en un mayor coste asociado a la gestión de sus derechos", lamentan desde ALA.

Adiós al cobro por sentarse con niños y por la maleta de mano


La nueva normativa asesta un fuerte golpe a algunas de las prácticas comerciales más controvertidas de las aerolíneas, especialmente las de bajo coste (low-cost). Las compañías tendrán estrictamente prohibido cobrar un suplemento para garantizar que los menores de 14 años se sienten junto a sus acompañantes. Este mismo derecho de gratuidad en asientos contiguos se aplicará a mujeres embarazadas y personas con movilidad reducida o discapacidad.

Además, el equipaje de mano básico (mochila, bolsa pequeña o trolley) pasa a ser un derecho gratuito e irrenunciable que deberá incluirse en el precio inicial mostrado desde el primer clic en cualquier portal de búsqueda o agencia de viajes, evitando sorpresas de última hora. Como contrapartida, las aerolíneas sí podrán ofrecer descuentos a aquellos pasajeros que decidan viajar estrictamente sin equipaje.

Tampoco se podrá volver a cobrar a los usuarios por corregir errores ortográficos en los nombres de los billetes ni por imprimir la tarjeta de embarque si ya se ha realizado la facturación digital.

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