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Los cruceristas que pasen en Barcelona menos de 12 horas tendrán que pagar una tasa turística que ascenderá en total a 30 euros. La medida, que se aprobará previsiblemente en julio en el Parlament de Catalunya como modificación de la ley de acompañamiento de los Presupuestos de la Generalitat, cuenta ya con el beneplácito de Barcelona en Comú, la formación que la presentó, PSC y ERC. La suma de estos tres partidos será suficiente para que salga adelante el incremento propuesto.
La tasa se sitúa actualmente en 5 euros y, en abril de 2027, se iba a elevar hasta los 8; ahora, la iniciativa que presenta BComú la llevará a 24. Esta cantidad se sumará a los seis euros que ya cobra la Generalitat por el IEET (impuesto sobre las estancias en establecimientos turísticos), alcanzando un total de 30. Los 24 irán a engrosar las arcas municipales y el resto a las autonómicas.
El objetivo de la iniciativa es disuadir a los cruceros para que no hagan una escala de menos de 12 horas en Barcelona y luchar así contra la masificación turística, pues la aportación económica de estos turistas de corta estancia es inferior a la que realizan los que llegan en barcos que parten o arriban a la ciudad como inicio o final del trayecto. El alcalde de la capital catalana, Jaume Collboni, del PSC, avala la implantación de esta medida disuasoria. El 61% de los cruceristas que atracan en Barcelona empiezan y acaban el crucero en la ciudad.
Por su parte, el grupo municipal de ERC también llevará una propuesta relacionada con la llegada de cruceros a Barcelona: el establecimiento de un tope mensual y anual de cruceristas. El número debería rondar los 3,5 millones de visitantes al año. El año 2025 se cerró con 3,99 millones de cruceristas. Hay que recordar que hace diez meses el Consistorio barcelonés anunció un acuerdo para reducir de siete a cinco las terminales de cruceros.





