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Las playas de las Islas Baleares podrían perder hasta un 60% de su superficie de aquí al año 2100 como consecuencia de la subida del nivel del mar. Esta es la conclusión que presenta una tesis doctoral defendida en la Universitat de les Illes Balears (UIB) y que trata de esclarecer la evolución que le espera a las costas arenosas de ese archipiélago en el contexto del cambio climático. El estudio académico, firmado por Pau Luque Lozano, observa que estas zonas, esenciales para la economía turística y también para la protección ante temporales, están cada vez más amenazadas por las drásticas variaciones que agitan el clima global.
La investigación se ha basado en una serie de simulaciones numéricas para estimar las inundaciones y la erosión futuras. Según estos cálculos, contando con un escenario extremo de subidas del nivel del mar de hasta 103 centímetros para el año 2100, unos 36,5 kilómetros cuadrados quedarían inundados de forma permanente. Además, la superficie afectada eventualmente por temporales crecería un 41%, y hasta el 60% de las playas perderían más de la mitad de la anchura que hoy exhiben.
Teniendo en cuenta factores como el oleaje, las mareas y la disponibilidad de sedimentos, el estudio advierte de que las playas más estrechas, típicas de este archipiélago, retrocederán antes que el resto, al disponer de menos arena para compensar los cambios que traerán estas agresiones naturales.
Trasladados este severo escenario climático y sus consecuencias al ecosistema económico de Baleares, la tesis sostiene que impactarían con una reducción estimada del 7,2% del PIB balear de 2019.
El estudio se plantea como una herramienta útil, cuyas predicciones científicas no deberían caer en saco roto. Así, los datos prospectivos que aporta podrían ayudar a diseñar políticas de gestión costera "más eficaces y sostenibles", que permitan preservar la franja litoral arenosa de las Islas Baleares.




