La pernoctación vacacional en España es más económica que la que se hace por trabajo. La comparativa se explica por la gestión activa de tarifas que se realiza en los hoteles urbanos de manera diaria. Es sabido que todo lo relacionado con el disfrute, el ocio, y el placer son actividades, productos y servicios de lujo y, por tanto, conceptualmente son más costosos. Sin embargo, en el sector hotelero se produce una paradoja bastante curiosa, ya que en España cuesta más alojarse cuando nos hospedamos parar trabajar que para tener unas magníficas vacaciones.


PERO, ¿POR QUÉ OCURRE ESTO?

La explicación la encontramos en el fenómeno de la demanda, ofreciendo un comportamiento en hoteles urbanos, donde las tarifas altas se producen de lunes a viernes, invirtiéndose durante los fines de semana o festivos. Aun así, y como dato curioso, si nos ponemos a revisar precios de hoteles similares en periodos vacacionales, nos damos cuenta que todavía éstos, son inferiores en la mayoría de los destinos.

Los expertos sabemos que la ley de la oferta y la demanda es la que normalmente nivela o condiciona estos precios o tarifas, pero por otro lado no debería ser así, ya que no nos podemos olvidar que España sigue siendo cada año, uno de los tres primeros países en cifras de recepción de clientes del mundo.

Por lo tanto habría que reflexionar sobre este asunto: aún teniendo mejores hoteles, mejores habitaciones, mejores servicios, mejor clima, mejor gastronomía, mejores playas, mejores productos, y en definitiva mejor oferta, ¿cuál es el problema? ¿no nos sabemos posicionar?, o peor aún, ¿será que no sabemos vendernos?

Los destinos con más volumen de oferta y que tradicionalmente son vacacionales han crecido bajo el modelo de la tour-operación y están en su mayor porcentaje de viajes, ligados a las comunicaciones aéreas. Teniendo estos dos puntos en cuenta, serían los que nos condicionan y posicionan el mercado del turismo vacacional en niveles bajos de tarifa. Ésta sabemos que es una de las respuestas a las preguntas que nos hacíamos anteriormente. Pero también deberíamos preguntarnos sin tenemos demasiado alojamiento turístico vacacional en el mismo rango de oferta y que se podría hacer al respecto.

                                                                                                                                                                           «La ley de la oferta y la demanda es la que normalmente nivela o condiciona estos precios o tarifas».

Internet ha eliminado en gran medida esta patología en los hoteles urbanos, permitiéndoles mostrar su lado vacacional y, tímidamente está rompiendo con esa barrera en los puramente vacacionales. La red ha terminado de posicionar a nuestro país como destino 'Friendly' y 'Safety''. Y definitivamente nos deberíamos de aprovechar de todas estas vías para ayudar a los establecimientos vacacionales a suavizar la acción de los grandes TTOO y canales, para así poder empezar a controlar su inventario y poder posicionar sus tarifas. Sin embargo, seguimos muy lejos de posicionarnos en tarifas de otros destinos europeos urbanos y vacacionales, con productos de inferior calidad en un target de hotelería media de tres, cuatro estrellas y alta, de cinco estrellas.


Vivimos mejoras coyunturales de ocupaciones y leves subidas de tarifas generadas por causas, la mayoría, ajenas. Es decir, si nuestro sector lo comparamos con la navegación, estamos mejorando porque la marea nos es favorable y otros competidores están teniendo dificultades. Navegamos porque el viento nos es favorable, pero no porque nuestras maniobras sean planificadas y correctas.

¿Seremos capaces de marcar una estrategia correcta de posicionamiento, servicio y tarifas que nos posicione donde debemos estar?, ¿tendremos un mercado hotelero vacacional que mire menos la ocupación y crea mucho más en su producto y en su capacidad de dar un gran servicio? o ¿podremos posicionar el valor del placer de vacacionar al nivel de tarifa que se merece y romper la paradoja? No sabemos el diamante que tenemos y no nos preocupamos en pulirlo, simplemente nos compran el producto bruto y nos alegramos de lo que nos dan a cambio, si no nos damos cuenta, seguiremos como siempre, gestionando nuestra feliz miseria. Y aprovechando la situación, me voy a trabajar a un hotel de vacaciones, que me sale más a cuenta.

                                                                                                                                                                                                                                         «Deberíamos preguntarnos sin tenemos demasiado alojamiento turístico vacacional en el mismo rango de oferta y que se podría hacer al respecto».