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La sequía ya afecta al Canal de Panamá: ¿qué consecuencias puede tener para el turismo?

El Gobierno de Panamá ha declarado la emergencia climática y podría limitar el número de embarcaciones que pasan por el canal

El tránsito de los barcos por el Canal de Panamá corre peligro este año. El motivo es la sequía que acusa la zona y que ha dejado a los dos lagos que nutren de agua al canal prácticamente secos. Y es que, concretamente, de febrero a abril las precipitaciones se han reducido un 50% con respecto a la media anual, según Everstream Analytics. Esto ha llevado al Gobierno de Panamá a declarar la emergencia climática la pasada semana.

Pero para entender el impacto de la sequía en el tráfico del Canal de Panamá, primero hay que entender su funcionamiento. El Canal de Panamá es un canal de navegación que permite el paso de embarcaciones entre el mar Caribe y el océano Pacífico a través de un total de cinco conjuntos de esclusas que se llenan y vacían de agua, elevando o haciendo descender al barco, con el objetivo de salvar las diferentes alturas por las que pasa la infraestructura debido al entorno montañoso en el que se encuentra la obra. Al finalizar el recorrido, de cada barco que cruza el canal, se vierten al mar 200.000 metros cúbicos de agua.

El canal, de 80 kilómetros de recorrido, se nutre enteramente del agua procedente de dos lagos, el Gatún y el Miraflores, creados artificialmente con dicho objetivo. La Autoridad del Canal de Panamá ya ha advertido que el nivel de agua en el Lago Gatún, el más grande de los dos, estará en mínimos históricos en el mes de julio. Por ello, quienes gestionan la infraestructura se han visto obligados a tomar medidas restrictivas, como la limitación del número de embarcaciones, de su calado (profundidad de la parte del barco que se hunde bajo el agua) o la cantidad de mercancía que transporta.

Canal de Panamá | Foto: Canal de Panamá vía Facebook.

¿Qué consecuencias podría tener en el turismo?
 

Las restricciones en el Canal de Panamá podrían tener diversas consecuencias en el sector turístico. En primer lugar, la limitación de mercancías que pueden transportar los barcos —para tratar de reducir el calado— podría dificultar o encarecer (si debieran tomar otra vía alternativa) la llegada de determinados productos a los hoteles, restaurantes y otros negocios turísticos.

Por otro lado, por el Canal de Panamá pasan anualmente numerosos cruceros, no solo como parte de su itinerario o recorrido, sino que en algunos casos el canal es el propio destino. En 2017, transitaron por el canal 256 barcos turísticos con un total de 300.000 pasajeros a bordo.

En este caso, la Autoridad del Canal de Panamá no ha hablado de restricciones específicas para cruceros, pero si se limita el número de embarcaciones que pueden pasar diariamente sí afectaría también a los barcos turísticos. También podrían incrementar los precios porque es probable que el propio canal suba el coste de los peajes.

En el caso de restringir el paso por calado, los cruceros no se verían afectados, ya que, como ejemplo, el barco turístico más grande del mundo —el Wonder of the Seas de Royal Caribbean— cuenta con 9,3 metros de calado.


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