La Federación de Asociaciones de Empresas de Hostelería de la Provincia de Tarragona (AEHT) ha lanzado un mensaje de alerta: pese al crecimiento en la llegada de turistas, el consumo y la rentabilidad del sector hostelero se han estancado.

Los presidentes territoriales de la entidad coinciden en que la buena afluencia de visitantes no se está traduciendo en una bonanza económica para los establecimientos de restauración. Achacan este parón a la contención del gasto por parte de los clientes, los nuevos hábitos de consumo, el aumento de costes, las dificultades para encontrar y retener a las plantillas y el impacto creciente de la meteorología.

Más visitantes no significa más consumo


Pep Moreno, presidente de Salou, remarca que la afluencia turística en verano ha sido muy positiva, pero que el encarecimiento global de alojamiento, vuelos y desplazamientos está reduciendo el presupuesto de los visitantes una vez que llegan al destino. Esta tendencia es constatada por Sílvia Márquez, del Baix Ebre, donde se ha registrado una caída del tique medio y del volumen de consumo.

Desde la AEHT hacen hincapié en que el impacto ha sido diferente dependiendo de si se trataba de un destino de estancias más cortas o largas. Así, la ciudad de Tarragona o Cambrils han mostrado una evolución especialmente positiva gracias a la renovación constante de visitantes que solo pasan unos pocos días, mientras que municipios donde las segundas residencias tienen un peso más importante, como Torredembarra, han acusado más la reducción, pese a que el volumen de turistas se ha mantenido similar, tal y como ha explicado Jorge Piera, presidente del Baix Gaià.

Anna Miralles, de Terra Alta, constata un descenso del tique medio y que el cliente es cada vez más sensible al precio, comparando más y controlando más el gasto en restaurantes y actividades complementarias. Por su parte, Marta Domènech, del Priorat, asevera que abril, mayo, septiembre y octubre se consolidan como los de más actividad, mientras que las altas temperaturas de julio y agosto han tenido un impacto negativo en el consumo, especialmente del vino.

En la Cuenca de Barberà, Ruth Ceperuelo constata una disminución del consumo respecto al año pasado, pese a que se han mantenido los precios. Por su parte, Xavier Martí, de Cambrils, detecta a un consumidor más selectivo, que reduce la frecuencia con la que sale a comer fuera, pero que cuando lo hace, opta por experiencias de más valor, menús degustación o platos de precio superior.

El calor extremo, un nuevo condicionante


Los presidentes territoriales inciden en que la climatología ha sido uno de los elementos diferenciales de esta temporada de verano. En Reus, Víctor Perales señala que la temporada ha sido inferior a la de 2025 tanto en afluencia como en facturación. Si el pasado verano los episodios de lluvia y nubes favorecían los desplazamientos de turistas de la Costa Daurada hacia la ciudad, este año las temperaturas elevadas han reducido la presencia de personas en las calles y han perjudicado especialmente a las terrazas.

En Vila-seca y La Pineda, Juan Hervás apunta que la facturación se ha mantenido en niveles similares a los del pasado año y se han alcanzado los objetivos previstos, pero con una rentabilidad ligeramente inferior. El calor ha modificado los patrones de consumo y ha retrasado la ocupación de las terrazas hasta entrada la noche.

Ante este escenario, desde la AEHT, remarcan que el reto ya no pasa únicamente por conseguir buenos niveles de ocupación turística, sino por garantizar que esta actividad genere consumo, rentabilidad y sostenibilidad empresarial para el tejido hostelero de toda la provincia.

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