El Govern balear niega la luz verde al uso turístico del suelo en el municipio de Lloseta (Mallorca) y solicita a ese ayuntamiento un estudio ambiental exhaustivo que permita dilucidar con exactitud los efectos que puede tener la medida sobre la zona y su población. Una resolución de la Dirección General de Armonización Urbanística y Evaluación Ambiental plantea serias dudas sobre el impacto que dicho uso pueda tener sobre "la calidad de vida de la población residente" y requiere a la administración local dicha evaluación.

El Ayuntamiento había solicitado una modificación puntual de las Normas Subsidiarias de Lloseta para permitir el uso turístico del suelo en el municipio, pero el Gobierno regional ve indicios de que esta modificación pueda afectar negativamente a los lugareños, dada la "localización de los usos turísticos en ámbitos densamente habitados", y echa en falta un estudio ambiental que concrete con claridad sus consecuencias.

El documento afirma sin ambages que "se prevén efectos adversos significativos sobre el medio ambiente". Si bien los afectos asociados a la fase de obras son temporales y reversibles. "Los efectos derivados de la fase de uso, especialmente los relacionados con el consumo de recursos, la generación de residuos, el ruido y el aumento de la presión de uso sobre el núcleo urbano, pueden tener un carácter continuado y recurrente en el tiempo". 

El consumo de recursos hídricos es especialmente preocupante para el Govern. "La concentración de usos turísticos en un entorno urbano consolidado puede generar presión adicional sobre los recursos hídricos", señala el informe, que recuerda a continuación que el consumo de agua de los turistas es mucho más elevado que el de los residentes, estimándolo en 475 litros/día/plaza.

Se recuerda que la modificación solicitada afectaría a varias parcelas situadas dentro del núcleo urbano del municipio de Lloseta, principalmente en el casco antiguo y en una parte de la zona residencial intensiva. Es una zona con edificación continua y una trama viaria definida, caracterizada por la presencia predominante de usos residenciales, comerciales y de equipamientos de carácter local. En definitiva, un área de "actividad económica asociada al comercio, los servicios y los equipamientos, y una estructura urbana propia de un municipio de carácter residencial", por lo que la irrupción de la explotación turística debe contar con todas las garantías de compatibilidad con esta estructura ya asentada.