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El nuevo Parador de Ibiza, ubicado en Dalt Vila, inicia su andadura con altas expectativas tras años de retrasos y dificultades en su construcción. La presidenta de Paradores de España, Raquel Sánchez, se muestra convencida de que el establecimiento tendrá una buena acogida y contribuirá a diversificar la oferta turística de la isla, con el objetivo de atraer visitantes durante todo el año.
El proyecto, iniciado hace más de una década, se vio condicionado por hallazgos arqueológicos y por distintas crisis económicas, lo que retrasó su apertura. Ahora, el hotel busca integrarse en la vida cultural y social de Ibiza, poniendo en valor el patrimonio histórico recuperado y ofreciendo una propuesta que combina alojamiento, gastronomía y actividades, que estarán abiertas también a residentes.
Según recoge Diario de Ibiza, Sánchez asegura que la demanda inicial es elevada, con ocupaciones cercanas al 100% en los primeros meses, y sostiene que “el Parador se va a vender solo” gracias al interés previo de operadores turísticos y clientes. No obstante, uno de los principales retos ha sido la falta de vivienda en la isla, que ha obligado a destinar parte de las habitaciones al alojamiento del personal y a mejorar las condiciones laborales para garantizar la plantilla.
La estrategia de Paradores pasa por atraer tanto a clientes nacionales como internacionales y reforzar la conexión del hotel con la isla mediante iniciativas como descuentos para residentes y jornadas de puertas abiertas. Además, la compañía confía en que Ibiza pueda posicionarse también como destino fuera de la temporada alta, apoyándose en su oferta cultural, gastronómica y de interior.
Pese al contexto de incertidumbre internacional, marcado por el conflicto bélico en Oriente Próximo, la presidenta considera que España sigue siendo un destino seguro y competitivo, aunque reconoce que factores como el encarecimiento de la energía o del transporte podrían tener impacto en el sector turístico en los próximos meses.




