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El Gran Premio de F1 pone a Madrid en el centro del turismo deportivo, pero el ruido de las pruebas desquicia a los vecinos

Madrid se dispone a acoger el Gran Premio de España de Fórmula 1, un acontecimiento que entre el 11 y el 13 de septiembre convertirá a la capital española en epicentro del mundo del motor y atraerá a miles de turistas aficionados a este deporte. Para celebrar la prueba, se ha construido un circuito en el entorno del recinto ferial de Ifema, el Madring, que está siendo probado estos días. Los primeros ensayos han irritado a los vecinos del cercano distrito de Hortaleza, pues la estampida sonora que despiden los bólidos al surcar el trazado supera en 27 veces el límite de ruido permitido en zonas residenciales de la ciudad.

Las familias que residen en los entornos urbanos de Valdebebas, Las Cárcavas-San Antonio, San Lorenzo, Villa Rosa, Las Pedroñeras y La Piovera se quejan del estruendo brutal de los motores de competición. Apenas quedan tres semanas para la celebración de la carrera, pero las pruebas que se realizaron a puerta cerrada los pasados lunes y martes con monoplazas de Fórmula 3 dejaron un registro de decibelios alarmante. Y hay que tener en cuenta que los vehículos de F3 son bastante menos potentes y ruidosos que los monoplazas de Fórmula 1.

Para respaldar sus quejas con datos objetivos, la Plataforma Stop Fórmula 1 Madrid colocó un sonómetro en una calle ubicada a unas decenas de metros del nuevo circuito, en un momento en el que tan solo rodaban unos cinco bólidos. Los resultados registrados fueron calificados como escandalosos por los técnicos de dicho colectivo: la media de decibelios acústicos alcanzó los 102,7 dBA, registrando picos máximos de 107,7 dBA y picos absolutos de hasta 109,1 dBA. 

Oposición vecinal a la celebración de la carrera

 

Según explican estos técnicos en declaraciones recogidas por El Confidencial, "el ruido de los motores se percibe aproximadamente 27 veces más fuerte que el nivel máximo acústico que permite la ley en zonas residenciales, 55 decibelios acústicos". Así, esta plataforma vecinal se opone drásticamente a que la competición se lleve a cabo en plena capital, al menos en las condiciones actuales.

No parece que haya una solución evidente para congraciar la celebración de la prueba con el respeto a los límites de contaminación acústica que exigen los vecinos, cuando ya se está prácticamente a las puertas de la competición. En todo caso, cabe recordar que la documentación ambiental del proyecto preveía, entre otras medidas, la suspensión temporal de los límites ordinarios de ruido por tratarse de un evento de especial trascendencia pública.

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