La intención del Gobierno de Albania de desbloquear el polémico proyecto turístico de lujo de 1.600 millones de dólares respaldado por Jared Kushner, yerno de Donald Trump, en la isla de Sazan ha desatado una oleada de manifestaciones y actos de protesta. Miles de personas se han manifestado por tercer día consecutivo en la capital, Tirana, y en el sur del país, exigiendo la retirada de las excavadoras de esta zona protegida.

El complejo, desarrollado por la firma de Kushner (Affinity Partners) y Sazan Real Estate Development, abarca áreas del parque nacional marino, humedales y la isla de Sazan, un ecosistema virgen que alberga a más de 200 especies de aves y sirve de refugio para la foca monje del Mediterráneo, una especie en peligro de extinción. El plan de los Trump-Kushner, que afectará a 45 hectáreas del total de 562 de la ínsula, proyecta muelles para yates, piscinas y exclusivas villas de lujo que estarían operadas por la multinacional con sede en Suiza Aman Resorts.

Según recoge The Guardian, la indignación pública estalló cuando la maquinaria pesada comenzó a arrasar dunas y pinares mediterráneos protegidos cerca del pueblo de Zvërnec, instalando vallas de hormigón y seguridad privada que impiden el acceso a los lugareños. Organizaciones como la Asociación para la Protección y Preservación del Medio Ambiente Natural de Albania (PPNEA) denuncian una total falta de transparencia, la ausencia de consultas públicas y un "colapso del estado de derecho".

Por su parte, el Gobierno albanés y los promotores defienden la iniciativa como un hito crucial para transformar el país en un destino exclusivo y evitar los escollos del turismo de masas, garantizando que el desarrollo se realizará de forma responsable y respetando los procesos institucionales. Edi Rama, quien busca el ingreso de Albania en la Unión Europea para 2030, desvinculó el proyecto de la figura política de Donald Trump y argumentó la importancia de no proyectar una imagen de hostilidad hacia los inversores extranjeros.