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Los comerciantes de Ibiza critican el bajo impacto de los cruceros: “Vienen muchos, pero gastan muy poco”
La llegada de cruceros al puerto de Ibiza no está teniendo el impacto esperado en los comercios y restaurantes de Dalt Vila, donde varios empresarios denuncian que el aumento de visitantes no se traduce en un mayor consumo. Aunque las calles del casco histórico reciben a numerosos pasajeros durante sus escalas, los negocios aseguran que el beneficio económico es limitado.
Durante el mes de junio, el puerto ibicenco ha registrado jornadas con hasta tres cruceros atracados simultáneamente, pero los comerciantes de la zona alta de la ciudad cuestionan el retorno de este tipo de turismo. “Hay superpoblación en Dalt Vila. Seríamos más felices si vinieran menos cruceros”, afirma Nicanor, responsable de Can Raio, mientras otros establecimientos coinciden en que “vienen muchos y gastan muy poco”.
Según recoge Diario de Ibiza, algunos comerciantes señalan que los pasajeros permanecen poco tiempo en la zona y que muchos cuentan con paquetes de todo incluido a bordo. “Los cruceros se notan muy poco, mucho menos que otros años. Es un turismo de baja calidad, con poco dinero”, explica Carla de León, encargada de un restaurante de la zona. Otros negocios incluso son más contundentes: “El turismo de los cruceros no sirve para nada. No consumen”, lamenta Jim David, de la joyería Fina Bou.
La situación se suma a un inicio de temporada irregular para parte del comercio del casco histórico, que también apunta a factores como el calor, la falta de sombra y la concentración de visitantes en determinados puntos. Algunos establecimientos aseguran que las obras y los nuevos atractivos, como el Parador de Dalt Vila, todavía no han generado un efecto significativo en la actividad comercial del entorno.
Mientras Ibiza continúa recibiendo miles de cruceristas, los empresarios reclaman revisar el modelo para conseguir que el volumen de visitantes se traduzca en un mayor impacto económico local. “Traen movimiento, pero falta dinero”, resume Rosario, dependienta de una tienda de Dalt Vila.
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